EL CINE Y SU INSERCIÓN EN EL CONTEXTO ESCOLAR. RETOS DEL SIGLO XXI

Connie Escobar Cuenca
Alexis Rodríguez Leyva

Departamento de Educación Artística. Universidad de Holguín (Cuba)


Resumen

El presente artículo muestra la importancia, posibilidades y potencialidades de la utilización del cine en el contexto escolar. Se presenta un cuerpo de orientaciones metodológicas para el empleo de películas en la escuela, así como los requerimientos para el desarrollo de los cines debates Las películas constituyen un valioso medio y una inestimable herramienta para fomentar la cultura general y específica en los estudiantes.

Palabras Clave: Cine, contexto escolar, metodología, orientaciones metodológicas, cines debate.

Abstract
This present article shows the importance, possibilities and potentialities of the use of films with educational intentions at the school context. It provides a group of methodological orientations for the use of films in video debates at the school. Films constitute one valuable half-way to favours the interest to learn and a tool to promote the general and specific culture in the students.

Keywords: Films, school context, methodology, methodological orientations, videos debates.

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1. Importancia de la utilización del cine en la escuela

El siglo XXI ha marcado retos en la forma tradicional de dirigir el proceso de enseñanza aprendizaje, el desarrollo de la ciencia y la tecnología ha mostrado nuevos caminos al docente para la utilización de métodos que desde lo contemporáneo permitan al educador y al educando transitar por diferentes niveles de conocimiento. La avalancha de información que desde lo audiovisual invaden los hogares y modifican la forma de ver o pensar hacen que “la escuela ya no sea la depositaria privilegiada del saber, sino una fuente más, que compite con desventaja con el cine, la televisión o el internet”1 . Es en este sentido donde cobra fuerza el interés por preparar al docente para que, a partir de la utilización de un medio, que gozan de la preferencia de la mayoría, que se actualiza contantemente y que aborda un sinfín de temáticas, incidir en la conducta, los hábitos de consumo, los estilos de vida y en los conocimientos de los estudiantes.

El cine definido por Rojas, José (2003) en su libro: “De cine televisión y otros medios”,   como: “Arte y espectáculo de la sucesión de imágenes, hoy comúnmente audiovisuales, recreada mediante, proyección, transmisión u otro recurso análogo, en una superficie a partir de una matriz, las cuales se perciben en movimientos”2

Se ha considerado como un medio de comunicación, como una manifestación artística, pero raras veces se hace referencia a su conexión con el mundo educativo. “Al cumplirse los cien años de sus orígenes, se ha reclamado el derecho de ver en el cine una dimensión formadora, esto no es más que verlo como vehículo o estrategia para producir cambios en los conocimientos, habilidades y actitudes de quienes lo ven o consumen”3
  
El cine es un vehículo extraordinario para emitir mensajes que impacten. Es incuestionable la posibilidad de empleo de dicho recurso en el contexto escolar. Para ello es preciso tomar conciencia de su utilidad y planificar su utilización con relación a determinados contenidos y por ende objetivos. “Entendemos el cine formativo como la emisión y recepción intencional de películas portadoras de valores culturales, humanos, técnico-científicos o artísticos, con la finalidad de mejorar el conocimiento, las estrategias o las actitudes y opiniones de los espectadores4 .

Para algunos quizás resulte difícil hablar del cine como un elemento educativo cuando una buena parte de las películas son asociadas al placer estético y emocional y al empleo del tiempo libre. Sin embargo, existen filmes de temáticas muy distintas y con intenciones diferentes. Si revisamos la historia de las sociedades, de las culturas, del pensamiento científico y artístico, de las ciencias y de las humanidades, advertimos que casi ninguna de las grandes obras maestras surgió con finalidad educativa. Unas fueron realizadas por motivaciones personales, otras a petición de instituciones y personas con recursos, pero muy pocas la hicieron con tal propósito.

Los medios audiovisuales con los que el alumno se enfrenta en escuelas no son sino las realizaciones que individuos o grupos sociales han ido construyendo y elaborando en su vida cotidiana. Lo que hoy llamamos cultura, lo que consideramos conocimiento científico técnico, inventos o valores morales tuvo su origen en el quehacer habitual de la vida, en el trabajo profesional, en el laboratorio, o incluso en excursiones, aventuras, como es el caso de descubrimientos geográficos. Esto ha permitido plantear que “La vida cotidiana, dotada de creatividad, es la madre de la ciencia y la cultura” 5

2. Metodología

Al utilizar el cine como elemento educativo podemos diferenciar claramente tres esferas de influencia, ellas son:

El cine posibilita cambios en la forma tradicional en que se realizan las clases, pues permite disminuir la fatiga y el cansancio por la diversidad de actividades en el aula. La envoltura artística del mensaje cinematográfico y el empleo de recurso tales como la música, el color y los efectos sonoros junto con las imágenes visuales, despiertan el interés por aprender, motivan la actividad del conocimiento a la vez que desarrollan la creatividad y estimulan la fantasía.

La fijación en la memoria de los conceptos aprendidos es tanto más duradera en la medida en que aprendemos de forma más concreta, con mayores evidencias y más riqueza emocional y de ahí que lo que se aprende mediante el cine se retiene por más tiempo, se memoriza mejor y esto trae aparejado el tener que hacer menos esfuerzos intelectuales para la retención y el estudio individual. El cine propicia en nuestros alumnos la interrelación de conceptos y la generalización de lo aprendido y en general facilita el desarrollo del pensamiento.

El filme alcanza un nivel de objetividad tal que en ausencia de otros medios más concretos o en forma coordinada con ellos, propicia la fuente de información apropiada para ayudar a la formación de conceptos de forma más fácil y duradera.

De igual manera las evidencias presentadas en los filmes son una excelente base para la transformación de los conocimientos en convicciones científicas. El maestro puede mostrar métodos de trabajo de taller o de los laboratorios que sirvan como punto de partida para la formación de hábitos y desarrollo de las habilidades. Se puede lograr también enseñar aplicaciones de leyes y principios que se salen del estrecho marco del aula, para llevarlos a la industria, la producción y el desarrollo científico.

El cine sensibiliza al alumno y le conforma gustos estéticos concretos, le permite incrementar su formación artística, interiorizar en los aspectos psicológicos de un personaje, una época y hasta una obra literaria. Para el maestro, el más importante elemento del cine estriba también en que es un medio de enseñanza que le posibilita concentrar la atención del estudiante en temas y aspectos complejos, por largos períodos de tiempo, a lo cual él puede ayudar si mantiene las condiciones apropiadas para la proyección de los filmes.

Una película puede alterar el tiempo, puede comprimir en pocos segundos sucesos que demoran habitualmente muchas horas, o dilatar a varios minutos otros que ocurren en milésimas de segundos. Puede jugar con el tiempo en su transcurrir: narrar una historia retrospectivamente, o llevar un montaje paralelo, por ejemplo, dos momentos de la vida de un personaje o un suceso.

El montaje cinematográfico nos facilita también alterar el espacio porque nos puede trasladar indistintamente de un lugar a otro sin fronteras ni pasaportes, y suponer hechos que transcurren muy distantes el uno del otro.

La reconstrucción de una época histórica alcanza en una película mayor plenitud que en cualquier otro medio, pues la interrelación de elementos tan diversos como el vestuario, la iluminación, la escenografía, la fotografía, la música, la ideología expresada en las voces de sus actores o verdaderos protagonistas, se conjugan en un todo inseparable, emotivo y perdurable por mucho tiempo en la mente de sus observadores. Puede crear la visión de un personaje histórico o de una obra literaria con un alto nivel convincente.

 El cine es un medio que favorece una concentración tal de la atención y una atmósfera tan propicia para asimilar lo que se muestra, que muchos coinciden en destacar su valor desde el punto de vista persuasivo de las grandes masas y su influencia en la ideología. Por la forma en que se realiza es un medio idóneo para reconstruir sucesos históricos con gran fidelidad y verosimilitud. Puede simular situaciones de la vida real o imaginaria como ningún otro. En los últimos años, el empleo del séptimo arte en la enseñanza no se ha limitado solamente a ser fuente de información o de emociones, sino que se ha integrado de manera más dinámica al proceso docente.    

Si revisamos la historia de la cultura y del pensamiento, de las ciencias y de las artes, advertiremos que casi ninguna de las grandes obras maestras surgió con una finalidad educativa. A pesar de ello, hoy son utilizadas muchas de ellas como recursos apropiados para la educación en escuelas y universidades.

A quienes están acostumbrados a ver el cine como una obra artística, no le resultara difícil entender que él motiva, incita y sensibiliza. El cine es una de esas ideas, fruto de la técnica fotográfica y de la imaginación creadora, que ha enriquecido el conocimiento humano, y lo ha hecho en múltiples aspectos: en lo artístico originado del séptimo arte, en lo económico generando nuevas formas de riquezas, en lo social creando puestos de trabajo y nuevas formas de ocupar el tiempo libre, en lo comercial revolucionando la técnica de la publicidad, en lo moral creando nuevos mitos y valores, en lo histórico siendo testimonio vivo de los acontecimientos y en lo pedagógico contribuyendo a generar y difundir valores educativos.

3. Historia de la utilización del cine como recurso didáctico

En la primera década de nuestro siglo el cine se convirtió en una forma de diversión familiar, a partir de la segunda se consolida como gran industria, en nuestros días en un medio de comunicación de las masas de gran impacto en los modos de vida de las personas y comunidades, pues su gran fuerza tanto expansiva como expresiva, promovió nuevos sistemas culturales. Todo ello contribuye a su innegable funcionalidad pedagógica. 

Las posibilidades educativas del cine fueron vistas muy pronto, a principios del siglo XX, cuando el Ayuntamiento de París creó una Cinemateca Pedagógica. En 1922, la Asociación de Educación Nacional de los EE.UU. nombró un comité para estudiar el tema del cine escolar. En 1928 la Sociedad de Naciones creó en Roma, el Instituto Internacional de Cinematografía Educativa que editó una revista mensual exclusivamente destinada a esa materia.

En los años 30 y 40 se multiplicó la creación de películas con función educativa, valga el ejemplo que, durante la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. apoyados en su marina y ejército, produjeron más de 35000 filmes, realizados con finalidades instructivas y de entretenimiento, esto muestra el valor del cine como arte y medio de comunicación. Además de entretener y emocionar, ha enriquecido el pensamiento y la cultura de sucesivas generaciones, siendo espejo donde las sociedades contemporáneas han visto reflejada su historia.
    
Cuba en su incesante preocupación por elevar el nivel cultural de nuestro pueblo también pensó en el cine como elemento educativo; lo demuestra el claro esplendor que se ha desarrollado en los últimos años en el ejercicio de la apreciación cinematográfica. A partir de la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) en marzo de 1959, bajo la Ley número 169, primera ley dictada en la esfera del arte, se produjo el nacimiento de una cinematografía de nuevo carácter que se encontró sin precedentes.

En diciembre de 1960 el ICAIC estrenó su primer largometraje de ficción: Historia de la Revolución. Así mismo aparecieron las Unidades Móviles, que llevaron el cine a los más intrincados y distantes lugares. En 1960 se crea también el Departamento Cultural del ICAIC y se comienza a publicar la revista Cine Cubano.

Con el prodigio de la televisión el séptimo arte llega a las casas. A lo largo de estos 50 años de Revolución, nuestra programación ha contado con espacios destinados a la crítica y proyección de películas, marcados éstos por cierto sentido didáctico, ejemplo de ello son: Toma 1, 24 x Segundos, Historia del Cine, Cine de Nuestra América, Arte 7, Somos Multitud, La Séptima Puerta, Espectador Crítico, Letra Fílmica y muchos otros, cuyo objetivo es brindarle al espectador momentos de placer y entretenimiento, adentrarlos en el mundo de la pantalla amplia y contribuir a la educación del gusto estético y al desarrollo de juicios críticos frente a determinada situación.
 
Por las direcciones provinciales se crearon, en todo el país, centros provinciales y departamentos de cine, salas de video, ateneos cinematográficos y en las escuelas, de las diferentes enseñanzas, las condiciones necesarias para crear un espacio para la proyección fílmica, paralelo a todo esto se organizan a nivel nacional los festivales de cine. En la década del 90 se publicó en el país el doble de los libros sobre cine, editados en toda la etapa anterior, a pesar de la crisis económica de esos tiempos.

4. El cine debate
El cine, como ningún otro medio, es capaz de recrear con gran credibilidad y fidelidad un hecho histórico o época, y el debate profundizará en el mensaje fílmico, acentuando la discusión en aspectos históricos, políticos, económicos, sociales e ideológicos que puedan manifestarse a partir de la película o del hecho en sí, sin dejar de tener en cuenta que el producto artístico es resultado de la visión personal de un realizador o un guionista.  Esta perspectiva no debe perderse, incluso, ni en los casos de las adaptaciones de obras literarias; no se puede contemplar una película intentando “leer” en ella la obra literaria, los medios de expresión son diferentes, con lenguaje propio.

Teniendo como base proyecciones frecuentes y organizadas de largometrajes, los estudiantes irán acercándose, primero de forma inconsciente y luego de manera lógica al análisis concienzudo de una obra cinematográfica. Por otra parte, la familiarización con los géneros; los elementos de apreciación que irán conociendo y valorando paulatinamente; el seguimiento a artistas y directores; modos de reflejar o la comparación de elementos comunes operarán en la creación de una visión crítica y de un espectador con una cultura cinematográfica fomentada por el ejercicio práctico.

Los debates, como forma metodológica, pertenecen a las actividades de elaboración conjunta de profesor y estudiantes. En ellos, mediante la discusión de los problemas planteados, el profesor puede dirigir la atención de los estudiantes para esclarecer dudas, definir posiciones de principios, fortalecer convicciones o fomentar su formación, delimitar situaciones históricas, juzgar una situación creada por la ficción a partir de los conceptos estudiados y también, crear sólidos criterios en su grupo.

Los debates propician en los estudiantes la habilidad para enjuiciar situaciones, tomar posición frente a discusiones críticas, respetar puntos de vista ajenos, que estén sólidamente justificados y defender los puntos de vista personales. Los cine-debates requieren cumplir con determinadas exigencias, estas se refieren tanto a las condiciones materiales del local donde se realizará la exhibición, a la selección de la película y a los aspectos necesarios para la preparación del profesor-conductor.

Los cine debates requieren de una compleja preparación por parte del profesor. Esta preparación se refiere tanto a las condiciones materiales del local donde se realizará la exhibición, a la adquisición o alquiler de la película y a los aspectos necesarios para la preparación didáctica. Para esta última, el profesor debe tener en su poder una serie de elementos que le permitan la mejor orientación del debate y ofrecer a los estudiantes los datos necesarios, como punto de partida, ya sean técnicos, artísticos o ideológicos.

Partiendo de la importancia que cobra la realización del debate cinematográfico una vez proyectado el material, y de lo complicado de su realización se ha considerado reseñar un conjunto de orientaciones metodológicas para la realización del mismo.

Entre estos aspectos están los siguientes:

La elaboración de las fichas técnicas para los debates que se realizarán en el curso es un elemento de vital importancia para garantizar la calidad de los mismos. De igual manera que no puede haber una buena clase que no se haya preparado correctamente, no puede haber tampoco ningún cine debate sino se ha preparado reflexivamente. Para realizar una ficha se puede acudir a los centros de documentación cinematográfica, a las críticas cinematográficas que aparecen en los órganos de prensa y a la bibliografía que sobre el tema se tenga en el centro.

Las posibilidades óptimas de un cine debate están dadas en la maestría de la persona que conduce la discusión y en la flexibilidad con que se organiza y guían las discusiones. “Se hace imprescindible contar con personas que estén preparadas para enseñar a leer las imágenes que vehiculan las historias que se explican, que sepan hacer reflexionar sobre éstas y que sepan promover, frente a ellas, una verdadera autonomía crítica” 6

 En este sentido se sugiere el siguiente ordenamiento de pasos para la ejecución de un debate típico:

4.1 ¿Quiénes intervienen en el cine debate?

En esencia, el cine debate surge de la interacción de tres factores fundamentales:

1)  Un colectivo o grupo que discute (los alumnos).
2) Un moderador que organiza toda la actividad y, especialmente, la discusión (el profesor-guía).
3) Una película exhibida y posteriormente debatida.

 El grupo o colectivo es sumamente importante en la realización de un cine debate, pues a él está dirigido, con un objetivo específico. En la presente investigación se recomienda que se reúna a un colectivo perteneciente a un mismo curso académico y especialidad, con aspiraciones y motivaciones similares. El debate es una actividad grupal y entre sus principales propósitos está el crecimiento de cualidades morales y el conocimiento del colectivo. Se debe formar en los estudiantes puntos de vista propio sobre lo que se aborda y cultivar la recepción crítica de los mensajes de los medios.

El moderador es otro de los elementos imprescindibles en la realización de cine debate, por lo general, también será el coordinador de la actividad. Sobre él recae no sólo la conducción de cada uno de los debates, sino, también la coordinación de las actividades a lo largo de un tiempo dado. El moderador debe tener conocimientos de cine, facilidad de palabras, suficiente tacto y habilidad como para orientar y estimular la discusión. Por lo general es la persona encargada de seleccionar los filmes; para lo que necesitará una sólida relación con el colectivo

Se recomienda que el cine debate no sea un hecho aislado, pues se necesitan varios encuentros para que el colectivo se cohesione y la actividad sea realmente fructífera, de ahí la importancia de la selección de una serie de películas, la misma se realizará en atención a uno o más elementos integradores. Lo ideal es que los filmes se avengan con el nivel, intereses y expectativas de cada grupo en cuestión. Para encontrarlos, el moderador debe ser muy receptivo ante el colectivo y olvidarse de sus propios gustos.
El cine debate comienza a realizarse desde su propia organización. Para ello es necesario primero, organizar el grupo. En segundo lugar, es necesario realizar una buena promoción de la actividad, que puede ser mediante carteles, invitaciones, la Radio Base u otros medios. Debe precisarse en la promoción del filme objeto de discusión o debate, su duración, día, hora, y local; además se debe consignar el grupo seleccionado para el desarrollo de la actividad.

Existan recomendaciones avaladas científica y metodológicamente, acerca del procedimiento a seguir, no obstante, esto no debe enfocarse como una “receta”, tampoco significa que el maestro pierde individualidad en su manera de actuar, ni que de forma mecánica estructure el desarrollo de su actividad.

 El cine debate consta de tres partes:

Presentación

Para la presentación, el moderador debe:

 A partir de la guía de observación, se realizará la guía del debate, la cual estará determinada por los aspectos a observar y regida por los mismos objetivos propuestos para la guía de observación; esta debe vincular los elementos propios del lenguaje cinematográfico vistos en el contenido de la obra. Se debe hacer referencia, además, a temas que de una u otra forma contribuyan a la educación en valores, actitudes o sentimientos, siempre que la película lo posibilite. De esta forma, la actividad será un espacio rico en valoraciones y sólido en contenido.
 
Como un requisito indispensable para la exhibición debe contarse con un local adecuado, libre de ruidos y de calor, donde las condiciones higiénicas ambientales para la observación, sean favorables, tanto por la posición del televisor como por el lugar que ocupe cada estudiante, de acuerdo a sus características.  La copia que se utilice debe ser de la mejor calidad posible y, obviamente, sin cortes. Conversaciones o comentarios en voz alta están absolutamente prohibidos.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero es muy necesario que, al encender las luces, el moderador ya esté de pie frente al grupo. Nótese que la discusión debe continuar a la exhibición, sin baches ni recesos. De inmediato, el moderador debe comenzar a motivar la discusión mediante preguntas, breves frases de estímulos, los incitará a participar mediante preguntas concretas e irá dando la palabra organizadamente.  El profesor-conductor debe saber de antemano hacia donde debe dirigirse el debate, y no permitir divagaciones, discursos individuales o la incorporación de temas ajenos a lo que se desea. Al languidecer un tópico, debe introducirse otro y, salvo excepciones, no se deben permitir las vueltas atrás. El final del debate está marcado por dos elementos:1) los temas o tópicos a discutir deben haber sido abordados y agotados; 2) las participaciones disminuyen sensiblemente o se detienen.

Llegado a este punto, el moderador debe realizar un resumen de las opiniones vertidas; y solo enriquecerlas con las propias, si algún tema no recibió opiniones adecuadas. Una vez realizado este resumen, se anuncia el filme, fecha y temas del próximo cine debate y se da por concluida la actividad. Por lo general, un buen debate, sin contar la duración de la película, se extiende por 45 minutos o una hora. Nunca debe alargarse innecesariamente.

5. Conclusiones

Se ha demostrado a partir del criterio de diferentes especialistas que el uso del cine en la enseñanza, con todos los requerimientos y exigencias, posibilita cambios en la forma tradicional en que se realizan las clases, contribuye a un ambiente más afectivo y motivador en la adquisición de conocimientos, despiertan el interés por aprender y motivan la actividad cognoscitiva a la vez que estimulan la fantasía.

 Los cine debates pertenecen a la actividad de elaboración conjunta entre profesor y estudiante, en ellos, mediante la discusión de los problemas planteados, el profesor puede dirigir la atención de los estudiantes para esclarecer dudas, definir posiciones, fortalecer convicciones, delimitar situaciones históricas y juzgar una situación creada por la ficción a partir de los conceptos estudiados, creando sólidos criterios. Para la realización del cine debate se deben de tener en cuenta diferentes requerimientos metodológicos que garantizan la calidad del mismo.

Bibliografía

DE LA TORRE, SATURNINO (1996): “Cine formativo, una estrategia innovadora para los docentes”.  Impresión Hurope SL, España.
PÉREZ TORNERO, José Manuel, “Las escuelas en la sociedad de la información. Dilemas y problemas”, dossier Medianews, Barcelona, 2000.
RAVENTOS, LLUIS T: El cine de informar a formar, en Cine formativo. Una estrategia innovadora para docentes, Ed. Hurope SL, Madrid, 1996.
ROJAS BEZ, JOSÉ. De cine, televisión y otros medios, Ed Holguín, Holguín, 2003.

1 PÉREZ TORNERO, José Manuel, “Las escuelas en la sociedad de la información. Dilemas y
problemas”, dossier Medianews, Barcelona, 2000.

2 ROJAS BEZ, José. De cine, televisión y otros medios, Ed Holguín, Holguín, 2003, p. 130.

3 DE LA TORRE, Saturnino. Cine Formativo, Impresión Hurope SL, Barcelona, 1996, p. 10.

4 DE LA TORRE, Saturnino: ibídem, p 21.

5 DE LA TORRE, Saturnino: ibídem, p 21.

6 RAVENTOS, Lluis T: El cine de informar a formar, en Cine formativo. Una estrategia innovadora para docentes, Ed. Hurope SL, Madrid, 1996, p.32.

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