CALIDAD EN LAS REVISTAS ACADÉMICAS LATINOAMERICANAS DE ARQUITECTURA. ENTREVISTA A ALEJANDRO ABACA

José Luis Crespo Fajardo


En esta ocasión, Arte y Sociedad. Revista de Investigación tiene el honor de entrevistar a Alejandro Abaca, profesor de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires, y director de la prestigiosa revista de arquitectura Corazonada. Subjetividades de la forma.

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Buenos días Alejandro. Muchas gracias por concedernos esta entrevista. La revista Corazonada es peculiar en varios aspectos. Por ejemplo, en lugar de números está seriada en latidos… ¿Qué objetivos te propusiste al editar Corazonada? ¿Se han venido cumpliendo?

Corazonada es “una pulsión que parte del sujeto”. Ese es nuestro espíritu, nuestro deseo, la pulsión vital por compartir algo de lo que sucede en el mundo de la morfología, cualquiera sea su campo. Por eso en cada publicación decidimos tematizar de manera poética, y denominarla latidos, como los latidos que parten de esos sujetos conectados en un universo que contiene infinitas realidades.

El primer objetivo fue “Comenzar”. Comenzar con el ejercicio de compartir conocimiento, opiniones, relatos, producciones, especulaciones e ideas, respecto del universo infinito de la forma. Siempre este compartir estará legitimado -en principio- por el compromiso de cada uno de los que sostienen su punto de vista respecto de lo que enuncian. Cada arquitecto, diseñador, artista, investigador, científico, tendrá su manera de contar de que se trata su publicación.

El segundo objetivo fue “Cubrir”. Cubrir un espacio vacío con un territorio específico donde poder realizar nuestras publicaciones en relación a temas de morfología como temática general, y sobre las “morfologías específicas”, como la forma arquitectónica, la gráfica, o las formas del diseño aplicado a la industria. Tampoco había publicaciones regulares que divulgaran los “contextos de la morfología” como la forma urbana, la forma de las redes, u otros mundos más artísticos.

Con esto quiero aclarar que muchos investigadores felizmente han comenzado a florecer –por lo menos en Argentina- en estos últimos 14 años, con la aparición del auge de los estudios de posgrado, en formato de maestrías y doctorados, en las universidades públicas. En particular, en las facultades de arquitectura se promueve la carrera del proyectista investigador como alternativo al modelo hegemónico de formar profesionales que realizan el ya fracasado ejercicio liberal de la profesión. Por lo tanto, la morfología desplegada en todos sus campos (general, específico y contextual) comienza a contener estos nuevos paradigmas de producir algún tipo de conocimiento (siempre poético) respecto del proyecto, como dispositivo alternativo al arte, la ciencia y la técnica.

Por el subtítulo de la publicación subjetividades de la forma, es evidente que te preocupa mucho la forma en la arquitectura. Además, sabemos que eres socio fundador de la Sociedad de Estudios Morfológicos de la Argentina (SEMA). ¿De dónde surgió en ti ese interés tan específico por la forma, la subjetividad y la percepción?

El término subjetividad, desde mi punto de vista, hace referencia a aquello que le es propio y que pertenece al sujeto. Imaginemos proyectistas donde lo subjetivo se asocia a la manera de pensar y sentir, que se experimenta internamente, pero que la subjetividad emerge en cada una de sus obras, de sus proyectos, de sus configuraciones, incluso de sus opiniones. Por eso la subjetividad se enuncia desde de una perspectiva personal e individual, como la apreciación de lo poético, en oposición a lo objetivo, que no depende de la perspectiva del sujeto. Proponemos un sujeto proyectista ubicado en un tiempo y en un lugar, preferentemente en Latinoamérica, como nuestro continente (contendedor) de nuestros pensamientos.
SEMA, la Sociedad de Estudios Morfológicos de la Argentina, una sociedad académica que agrupa a miles de arquitectos, diseñadores, artistas y otros productores y pensadores de la Forma.

En particular, mi interés por la forma comienza desde niño, observando la línea de horizonte del desierto patagónico, esa línea que aparecía cada vez que salía de la ciudad. Luego se afirmó en el colegio secundario mi interés por las formas espaciales, y desde ese momento siento una gran pasión por la forma, entendiendo a la forma como producto cultural, como resultado de prácticas concretas realizadas por personas concretas, que supera la mirada sectaria de los que piensan solo con categorías científicas.

El tema que principalmente quisiéramos tratar contigo es la calidad en la representación, que fue uno de los objetivos que, tras la reunión ARLA 2016 (Asociación de Revistas Latinoamericanas de Arquitectura), se trató de precisar. El problema es, tal vez, que existen diferentes conceptos de calidad cuando se trata de valorar a una revista de arquitectura. Para algunos la calidad de la publicación se mide en factores de diseño y para otros en presencia en bases de datos... ¿Cómo crees que se resolverá finalmente esta polisemia de conceptos sobre la calidad?

El tema de la “calidad en la representación”, reduce la noción de “lenguaje visual” a una idea “marketinera” como diríamos en lunfardo (habla porteña) en Buenos Aires. La idea es que hay diferentes formas de expresar contenidos dependiendo de lo que se quiera comunicar. El lenguaje visual puede contener distintos discursos: gráficos, arquitectónicos, artísticos, y se pueden combinar lenguajes, se pueden presentar cruces, como el caso del libro de artista, la poesía visual, o la construcción de arquifactos. De eso creo que se trata cuando se “hace público” lo que cada uno está pensando.

En Corazonada, hemos estado durante cuatro años ininterrumpidos respetando a los autores y tratando de des-regular las formas en las que quieren presentar sus contenidos, porque, en definitiva, terminamos por determinar (o formatear) el objeto proyectual del otro, y todo se ve más o menos regular, estandarizado, sin interés.

El dibujo hoy debe ser proyectual, no tiene mucho sentido el dibujo solo de representación, ese dibujo que se realiza en código universal, que se utiliza en la materialización técnica de una forma espacial: recurro a un ejemplo estigmatizado como los planos necesarios para construir una casa en un terreno o lote. En una publicación quizás importe más la espacialidad de la obra arquitectónica.

Por lo tanto, considero que el valor de una publicación está en el contenido, visual y escrito, como también en la forma en que un autor decide manifestarse, eso que cree necesario dibujar, fotografiar, escribir, para conectar y dialogar con un lector que interprete su obra, su pensamiento, o su poética.

La cuestión se dificulta especialmente al comparar las revistas electrónicas con las impresas, a la luz de la poderosa tendencia al cumplimiento de parámetros bien delimitados relativos a forma y contenido para que la publicación sea indexada. De alguna manera, que todas las e-revistas sigan estos parámetros las unifica, las hace perder personalidad individual… Todas migran a plataformas OJS, enlazan códigos DOI, siguen los estándares de calidad de Latindex o ERIH PLUS… Por otra parte, el diseño y la imagen –que siempre fue de suma importancia para las publicaciones de arquitectura- parece ahora pasar a un segundo plano…  ¿En tu opinión vale la pena ese sacrificio de la calidad gráfica para adaptarse al modelo de e-revistas predominante?

Creo que las plataformas OJS y los “supuestos” estándares de calidad de Latindex o ERIH PLUS, deberían adaptarse a nosotros. Pero para que ello suceda nosotros debemos decidir cuáles son nuestros formatos posibles y luego informar a estos grupos qué es lo que nosotros estamos dispuestos a poner en valor.

Por eso celebro la existencia de ARLA (Asociación de Revistas Latinoamericanas de Arquitectura), me parece ese un lugar posible desde donde pensar estos temas, donde hay opiniones muy diversas y se pueda consensuar posibles políticas de publicación. Una publicación, sea en el formato que sea, es política. Volverse público es un desafío. Es muy autoritario pensar que esas plataformas decidan qué hacer con nosotros, eso nos muestra como sujetos con poco pensamiento des-colonizado.

Ni se me ocurre pensar que eso sea posible, cómo único destino...

En mi más profunda intimidad opino: “Sé que hay muchas personas que sentencian sus vidas al cumplimiento de reglas (los llamados reglamentaristas, que en sus proyectos de investigación ya escriben las conclusiones en vez de sus dudas o sospechas, todo en garantía de un pensamiento cientificista, entonces uno se pregunta: ¿qué has investigado?). Estos sujetos sujetados, no tienen autoridad para poner más reglas. Ellos nos quieren convencer de que el valor está en emular a la ciencia, entonces cuanto más parecidos sean nuestros protocolos a los de la ciencia, más serios pareceremos ser”.

Desde un discurso políticamente correcto, entiendo que debe haber formatos digitales, pero que tampoco desaparezcan nuestras maravillosas revistas de papel, porque sería una gran pérdida para nuestro mundo material, quedar en la soledad espantosa de las redes y los links.

Las revistas o las publicaciones deben ser libres. Comprometidas con objetivos, deben explicitar sus horizontes, pero nunca deben ser como anfibios que se adaptan de manera sistemática a lo que “el marketing de las redes” les proponga.

A la vista del panorama actual de las revistas latinoamericanas de arquitectura, ¿cuál sería la revista académica ideal para ti?

Creo que no hay un ideal de revista. Soy un promotor de la diversidad, me encanta percibir que hay muchas revistas, muchas miradas, muchas construcciones posibles, de hecho, eso hace muy interesante a muchas revistas que leo, miro, ojeo y reojeo en las redes, o en mis manos. Pero soy sincero, las revistas que más me atraen son las que cuentan con muchas imágenes.

Algo parecido les sucedió a los músicos, que fueron cambiando de formatos. Pasaron de los discos de vinilo a los discos compactos, más tarde a los mp3, luego a las páginas que coleccionan la música que ellos deciden colgar de alguna plataforma, como Spotify, donde muchos creen que allí está toda la música. Pero también existen conciertos, recitales, shows, y otros formatos como los de la música en las calles, los videoclips, y vaya a saber qué otras formas se propongan para escuchar música.

Algo en común hay con nuestros caminos. A los arquitectos no nos alcanzaría la vida para conocer todas las obras de arquitectura que existen construidas y proyectadas, pero sí podemos acceder a ellas a partir de las publicaciones, en formato de libros, revistas impresas, revistas digitales, blogs, y un sinfín de maneras de manifestar ideas de espacio…  Incluso caminando por las ciudades, que es otra manera existencial de conocer la arquitectura.

Deberíamos promover viajes con recorridos para arquitectos, como esos viajes míticos que realizaron Borromini, en el Barroco, o Le Corbusier a lo largo de su vida.  El viaje es otra forma interesante de conocer la arquitectura. En mi experiencia personal trato de viajar por las grandes ciudades latinoamericanas y dedicarles tiempo para poder sumergirme en las subjetividades de los arquitectos populares, que encarnan distintas espacialidades tramadas en sus propios discursos.

Finalmente, para concluir este agradable coloquio, quisiéramos preguntarte qué cosas consideras que, hoy por hoy, podrían mejorarse en las revistas latinoamericanas de arquitectura, y también qué cosas podrían perfeccionarse en Corazonada.

Me encantaría que en nuestra revista Corazonada haya un índice de autores colocados geo-culturalmente. En eso andamos, tratando de formalizar esos datos a la manera de las metáforas que realiza Julio Cortázar en su libro Rayuela. Trascender los números para que los latidos se armonicen según los lectores.

Ese es mi gran desafío.

Otro gran deseo: me encantaría tener un espacio de registro de escritos de lectores, pero no escritos que sean enunciados desde la parodia del consumidor, sino un registro de escritos que se disparen de lectores que quieran manifestar ideas o pensamientos que partan de su absoluta subjetividad.

Muchas gracias, Alejandro, por la amabilidad de tus respuestas. Esperamos y deseamos que Corazonada y todos tus proyectos salgan adelante con calidad y siempre de la mejor manera.

Gracias por el interés de comunicarte conmigo. Saludos a los lectores.

Buenos Aires - Santa Ana de los Ríos de Cuenca
Septiembre de 2017

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