LOS OJOS VISIBLES DE JUANA BIARNÉS: HISTORIA DE UN COMIENZO (1950-1963)

Mónica Carabias Álvaro
Francisco José García Ramos

Universidad Complutense de Madrid


Resumen:
A estas alturas, en el contexto histórico de la fotografía española, resulta imprescindible reivindicar la figura de la fotoperiodista Juana Biarnés   (Terrassa, 1935) como creadora de imágenes. Su condición de pionera en el campo profesional del fotorreportaje, además de su particular habilidad para transformar el acto de fotografiar en un acontecimiento capital e influyente a lo largo de casi cuatro décadas, la convierten en una parada obligada en el estudio de nuestra fotografía, así como en el proceso de visibilizar la contribución de los ojos de las mujeres al desarrollo de la fotografía española contemporánea.

Palabras clave: Mundo Deportivo, fotografía, España, Juana Biarnés

Abstract:
At this point in time, in the historical context of the Spanish photography, it is essential to claim the figure of the photojournalist Juana Biarnés (Terrassa, 1935) as a creator of images. Her condition as a pioneer within the photojournalism field, along with her peculiar ability to transform the act of photographing in a major and influencing event for over nearly four decades, make her a must stop in the area of study of our photography as well as in the process of making visible the contribution of the women's eyes  to the development of the contemporary Spanish photography.

Keywords: Mundo Deportivo, photography, Spain, Juana Biarnés

Sumario: 1. Objetivos y metodología. 2. Introducción: Ser visibles no es ninguna alucinación. 2.1. La figura de Juana Biarnés: una larga trayectoria en defensa del fotoperiodismo 3. Juana Biarnés: crónica de una fotógrafa en unmundo deportivo (1950-1963) 3.1. Los primeros viajes a Barcelona (1950-1953)3.2. El instante decisivo: La sima de Avenc de Llest y el matadero de Barcelona 3.3. El Mundo Deportivo: la carrera de una mujer imbatible (1953-1961)3.4. El «sprint» hacia diario Pueblo (1961-1963) 4. Conclusiones 5. Bibliografía.

* * * * *

1.  Objetivos y metodología

            Este artículo tiene como objetivo principal historiar, al tiempo que visibilizar, la figura humana y profesional de Juana Biarnés (Terrassa, 1935), pionera del fotoperiodismo español, y lo hará en torno a dos ejes. Uno primero, en el que se traza el carácter de su figura. Este trazado, responde a una concepción de la fotografía basada en el valor de la propia existencia vital, y que responde al objetivo de desvelar el modo en que esta creadora supo educar y conformar su manera de mirar en función de su manera de ser. Y un segundo, en el que se estudia y analizan sus comienzos profesionales en prensa deportiva, en concreto, su actividad en El Mundo Deportivo (1953-1961). Ambos ejes retratan una trayectoria, sin duda, perdurable e influyente a lo largo de su actividad posterior desarrollada, principalmente, en diario Pueblo (1963-1972). Para la realización de este estudio, se han mantenido numerosas entrevistas con la autora, realizadas todas ellas entre los años 2011 y 2014 en Madrid y en su casa y estudio situado en Viladecavalls, localidad cercana a Terrassa (Barcelona). El análisis de su trabajo, igualmente, ha requerido la consulta de diverso material hemerográfico circunscrito a su trayectoria profesional completa (1950-1985) y que ha abarcado, entre otras, la consulta de las siguientes publicaciones: Tarrasa Información, El Mundo Deportivo, Club, Vida Deportiva, Por Qué, Destino, Pueblo, Ondas, Semana, ABC y Blanco y Negro. No obstante, este artículo se centrará de manera especial en su trayectoria en El Mundo Deportivo . Por último, señalar que los varios fragmentos, extraídos de las distintas conversaciones, publicados a lo largo de este estudio han sido trascritos de forma original. 

2. Introducción. Ser visibles no es ninguna alucinación

         A comienzos de la segunda década del tercer milenio, la ausencia notable de las mujeres artistas en manuales y publicaciones colectivas varias representa una realidad, francamente, desconsoladora. Circunstancia, al fin y al cabo, que llevamos arrastrando desde la Edad Media, donde ya existía una nómina importante de mujeres artistas invisibles para los tradicionales manuales de arte, pretendidamente universales. Afortunadamente, este hecho lamentable está siendo subsanado desde las últimas décadas del siglo pasado, principalmente por historiadoras del arte, lo cual debería hacernos reflexionar, además de reafirmar el “aparente” desinterés que suscita el arte producido por mujeres entre gran parte de los historiadores del sexo opuesto . Incluso desde el ámbito universitario, esta realidad se perpetúa inexplicablemente ante la persistencia casi histérica y devota de una narración deformada de la historia del arte construida, únicamente, por uno de los dos sexos; una historia coja, partidista e incierta. El hecho es que de una u otra forma, el colectivo de mujeres artistas aún continúa inmerso en la tradicional e histórica desigualdad, que afecta a su visibilidad, influencia y protagonismo. Y no nos engañemos, en realidad, el arte ha sido siempre desfavorable a las mujeres artistas, pese a que hayan sido estas el objeto más representado en toda su historia. Evidentemente, no es objetivo de este artículo entrar en el análisis pormenorizado de esta representación, pero sí destacar el hecho de cómo esta ha sido resultado de una visión hegemónica como es la cultura patriarcal.

         Veinte años después de su publicación y siete desde que las Guerrilla Girls (1984) cuestionaran la presencia femenina en el arte y en los museos, se despertaba en España el interés por la revisión analítica de la historia del arte. Un hecho proporcional a la falta de información y bibliografía específica al respecto. En este sentido, el ensayo de Linda Nochlin se tornaba, incluso aún hoy, como una referencia obligada. Y pese a que hace más de una década que hemos cambiado de siglo, aún hoy continúa el debate y la reflexión acerca de la cosificación y objetualización anunciada por la historiadora norteamericana.

         En el caso concreto de la fotografía, destacar que, ya desde su presentación pública en la Academia de Ciencias francesa en 1839, se manifestó como una disciplina artística potencialmente favorable a las mujeres, quizá por las cualidades manuales requeridas: la necesidad de habilidad, la paciencia, el cuidado al detalle y retoque, la organización pero, sobre todo, por un trabajo conjunto donde se complementasen esfuerzos y procedimientos. Esta nueva forma de pintar, más fácil que la pintura tradicional, suscitó un gran entusiasmo desde muy pronto entre las mujeres de las clases altas y aristocráticas, que la manejaron tanto para registrar su círculo de amistades, vida doméstica, códigos de conducta ... como para saciar su interés por la técnica y la ciencia. Sin embargo, al igual que ocurre con el resto de sus colegas artistas, su presencia como sujetos en la historia de la fotografía es francamente ridícula frente a su actuación como sujetos.

         Pese a todo, la fotografía posibilitó a las mujeres que se incorporaran a un mayor número de espacios y facetas propias de la vida moderna, y a que se salieran de las esferas tradicionales como la pintura, la acuarela, el dibujo, la música, el bordado, etc. Y fueron ellas, mayormente como grandes aficionadas, las que contribuyeron a la independencia y modernización del lenguaje fotográfico, a la creación de nuevos géneros   y a la conquista de la tan ansiada independencia económica desde hace ya más de un siglo.

         El arte fotográfico en España sobrellevó desde sus orígenes el intenso repudio, que las instituciones culturales manifestaron hacia ella. No sólo la desatendieron, también lideraron el rechazo de su trascendencia y del trabajo realizado por miles de aficionados entusiastas, que superaron en número y calidad a los profesionales. Su inusitado interés y fiel dedicación les llevaría desde muy temprano al asociacionismo, que trajo parejo la aparición, por casi todo el país, de las llamadas Sociedades Fotográficas; espacios a través de los cuales se canalizó la creación fotográfica artística española hasta prácticamente finales de los años 1960. De hecho, será el aficionado, especialmente, quien asuma un papel destacado en el desarrollo y aprobación social de la fotografía en nuestro país.

         Atendiendo a su primera y mayor reconocida reputación, la de ser un entretenimiento clasista y acomodado, adecuado y tolerado para el género femenino por sus “mínimas” exigencias formales, básicamente “manuales”, vivió en nuestro país una generalizada marginación, precisamente, por la procedencia social de sus defensores, que no supieron, ni tampoco acaso quisieron despojarse del componente esnobista que representaba el nuevo arte. En este contexto, la publicidad se lucró del tirón elitista y supo atraerse al público femenino acomodado, el más consumista, apelando a su distinción social, y presentándola como, poco más allá, una actividad ociosa propia de las clases más distinguidas.

         Habrá que esperar a la década de los 70, con la llegada de la democracia, para observar una progresiva profesionalización del lenguaje fotográfico por parte del género femenino, coincidiendo con un momento crucial en su desarrollo e independencia, que supondrá una mayor y continua contribución al nuevo lenguaje visual con nuevas visiones y tendencias. Hasta esta fecha, España carecía de tradición historiográfica en el campo de la fotografía. Por consiguiente, el interés que representa este lenguaje en nuestro país es relativamente moderno. Y no será hasta los años 80, cuando se generalice una tendencia creciente, en distintos ámbitos e instituciones, por la fotografía como vía de conocimiento de nuestro pasado y tradición fotográfica.

         En la actualidad, la fotografía en España parece gozar de buena salud, al menos si la enfocamos con respecto al hecho de que está presente, de una manera profundamente significativa, no sólo en eventos y certámenes, también en instituciones que en mayor medida organizan premios, exposiciones y adquieren fotografía. Asimismo, ha experimentado en las últimas décadas una excelente y creciente acogida con respecto a otras artes entre el público en general.

         El hecho de que ahora esté muy viva, no impide que haya mucha fotografía vacía de contenido y sin análisis. Hoy más que nunca no vale hacer sólo una buena fotografía. En este sentido, ha sido quizá la inmediatez de la fotografía digital la que ha tenido mucho que ver en este proceso de aluvión de sólo imágenes. No obstante, resulta prometedor las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías. Pensemos si no en la de cosas que se pueden hacer hoy en día con un móvil. Por otra parte, la variedad de lenguajes fotográficos contemporáneos nos sorprenden a diario con el retrato del mundo que habitamos. La fotografía describe/retrata la forma en la que nos comportamos y nos realizamos. La interacción sujeto-autor resulta entonces, definitiva.

         Al hilo de este contexto vamos a sumergirnos en la figura de Juana Biarnés, doblemente atípica en la España franquista: por un lado, por su condición de mujer trabajadora fuera del ámbito doméstico, y por otra por su condición de “fotógrafo” profesional en un medio dominado por hombres como era el fotoperiodismo. Sin duda, un modelo de mujer escaso al igual que significativo, pero que confirma cómo el hecho de hacer visible su protagonismo en la historia que vivimos y en la imagen que la retrata no es ninguna alucinación.

2.1. La figura de Juana Biarnés: una larga trayectoria en defensa del fotoperiodismo

“He tenido la suerte de que la gente me ha querido mucho. Siempre separé lo profesional de lo privado y lo frívolo. A la hora de trabajar ya no conocía a nadie.”

            Juana Biarnés i Florensa nace en Terrassa en 1935, localidad cercana a Viladecavalls, donde reside actualmente. Es la primera reportera gráfica profesional de Cataluña y de las primeras de España . Su trayectoria fotográfica se encuentra muy ligada, tanto emocional como profesionalmente, a la figura de su padre Juan Biarnés , trabajador de la mina pública de Aguas de Terrassa, y corresponsal deportivo en la Comarca del Vallés. Juan Biarnés trabajaba para la revista Destino y los diarios Vida Deportiva, As, Lean y El Mundo Deportivo cubriendo el fútbol y el ciclismo , pero, fundamentalmente, el hockey hierba, un deporte que gozaba de gran tradición en España en aquellos momentos.

            El hecho de que Juana Biarnés fuera mala estudiante contribuyó, sin duda alguna, a que se encontrara más que despistada en cuanto al desempeño de profesiones futuras. Sin embargo, el destino le deparaba un trabajo para nada desconocido y al que estaba más que familiarizada, la fotografía, con el que iba a poder desarrollar, no sólo su enorme capacidad retentiva, también su iniciativa, capacidad de trabajo, tesón, intuición y un gran sentido de la responsabilidad.

            Desde muy pequeña comenzó a ayudar a su padre en el laboratorio, donde aprendió a revelar, positivar y demás actividades técnicas básicas relativas al encuadre, la luz, etc. Recuerda con cariño los días en que Ramón Masats iba a su casa para revelar con su padre, y como muchos domingos, antes de que se pusieran a trabajar en el laboratorio, se marchaba con él a Barcelona para fotografiar “naturalezas muertas”. A su lado y atenta siempre a sus consejos, Juana produce desde mediados de los 50 sus primeros “ensayos fotográficos”, en los que se observa un precoz talento para enfocar y registrar la imagen con personalidad, así como el objetivo de su interés fotográfico: las personas . Fotografías, en definitiva, inmersas en la corriente del reportaje con tintes tardopictorialistas y pintorescos, pero de gran belleza.

            Lo que empezó como una ayuda familiar, en poco tiempo se convirtió en una colaboración profesional y laboral. Padre e hija constituyeron un equipo en el que habría un tercer miembro de vital importancia: Rosario, su madre. Ella era quien llevaba las fotografías, realizadas primero por su marido y después por Juana, a Barcelona: “Mi madre era remalladora, y mientras remallaba, de forma excelente, contaba novelas. Siempre vio natural que fuera fotógrafa con tal de que se ayudara a mi padre.”

            El primer trabajo que realizó de forma independiente y por iniciativa propia fue el reportaje sobre la sima Avenc de Llest, conocida como la sima de El Listo porque fue descubierta por el perro de un grupo de excursionistas espeleólogos .

Un día, a última hora de la tarde, llegaron a casa un grupo de excursionistas que contaron a mi padre que habían descubierto una sima preciosa y que les gustaría que pudiera fotografiarla. Mi padre lamentó no poder fotografiarla. Tenía que cubrir temprano al día siguiente, a eso de las 8 de la mañana, una carrera de bicicletas. Les dijo que lo sentía enormemente. Cuando salieron de casa yo les dije: ¡Venidme a buscar a mí!, que yo os acompaño. Vendremos a las 5 de la mañana, dijeron.

            La temprana edad de Juana, apenas 16 años, no mermaron un ápice del entusiasmo y empeño que la han caracterizado durante toda su trayectoria, ni tampoco fueron obstáculo para que resuelta pidiera prestado a su padre un flash y una máquina fotográfica, además de unos cuantos consejos y apuntes técnicos sobre el uso de ambos aparatos. Toda equipada bajó a la sima colgada de una cuerda, portando a su espalda el gran flash alemán Blaupunkt, que pesaba con la caja y las dos baterías más de 1,5 kg, más la antorcha, más la máquina, más los nervios: “Cuando mi padre reveló las fotos casi lloraba.” El hecho de que el montañismo fuera una actividad deportiva bastó para animarla a ofrecer todo este material a distintos medios de comunicación. El resultado no pudo ser más prometedor: la publicación de su primer reportaje, realizado sin el amparo paterno, publicado y firmado con su propio nombre:“Para mi padre el autor era sagrado. No puede nunca un autor quedar en el anonimato, decía. Tengo tanto que agradecerle. Fue él quien pidió a la publicación que la fotos salieran firmadas con su nombre: Fotos Juanita Biarnés.”

            De esta manera, en el marco del deporte -primero como ayudante de su padre, y después como “colega”-, es como Juana Biarnés inicia su actividad profesional en el fotoperiodismo. Sus primeros trabajos y anécdotas se vinculan a los partidos de fútbol de los domingos, deporte que abordó siempre sin reparo, y muy consciente de que si quería dedicarse a esta profesión debería hacerlo de forma seria y profesional. Su primer partido documentado fue un Terrassa-Sabadell:

Me puse en una portería y mi padre en la otra para cubrir los goles de ambos. Menos bonita me llamaron de todo. Y yo nada, ahí, en la portería haciendo las fotos al portero. Acabábamos de revelar el material sobre las 8 de la tarde y rápidamente debía bajarse a Barcelona para repartirlo. Mi madre cogía el tren de los Catalanes, fue el proyecto Barcelona-París pero cuando estalló la guerra civil se paró y se quedó en Barcelona-Tarrasa directo. Cuando le daba tiempo cogía el último tren a las 11 de la noche y llegaba a casa a las 12. Cuando lo perdía se quedaba en la gran sala de la Telefónica y esperaba allí hasta las 1.30 de la madrugada. Llegaba a casa las 2.30. Mi madre fue la gran colaboradora.

            Los encargos de las revistas fueron aumentando progresivamente. Pese a su condición de mujer, además de joven, Juana insiste en que nunca tuvo problema alguno para que publicaran sus trabajos: “Quizás en un primer momento porque iba acompañada por mi compañero de equipo, que además era mi padre, un hombre de orden, pero después tampoco.” Su padre le había repetido muchas veces las dos cuestiones sagradas en la profesión de fotógrafo: primero, el hecho de que siempre se supiera quién había hecho las fotos. Y, segundo, que siempre tuviera en regla las credenciales de las federaciones deportivas, o en su defecto las autorizaciones oportunas.

            Una de las primeras anécdotas vinculadas a su condición de mujer “fotógrafo” se produjo en un partido Barcelona-Español:

Vamos al campo, me instalo en la portería, salen los jugadores y el árbitro se pone a hablar con el director de campo. Ambos se me acercan y me dice el árbitro: Usted no puede estar aquí, esto no es lugar para mujeres y le digo: Es que yo soy una mujer, pero fotógrafo. Estoy haciendo un trabajo y no me puedo mover de aquí. Trabajo para la prensa deportiva. En esto decide llamar al director de campo a quien le digo: Mire yo tengo un carné de la Federación de Fútbol que me autoriza a estar aquí. Si consideran que este carné no tiene valor me lo dicen, pero entonces hagan las cosas de otra forma. El director decide que no me pueden prohibir la entrada. A todo esto pitidos y parado el partido. A mí me temblaban las piernas, no sabía donde mirar. Mi compromiso con este trabajo era lo que me daba fuerzas y también el apoyo de mi padre, por supuesto. Todo era legal... Finalmente entregué el carrete.

            Con el fin de poder obtener el carné de prensa, y poder ejercer la profesión de reportera gráfica legalmente decide estudiar en la Escuela de Periodismo. Ésta se encontraba instalada en los altos de la Iglesia de Santa Mónica de Barcelona. Entre sus profesores se encontraban: Pablo Negra, de la Industria Negra y Tort, Luis Ezcurra, Adolfo Marsillach, Néstor Luján y Manuel del Arco. La escuela gozaba de un ambiente distendido, así como de una excelente comunicación entre profesores y alumnos. Allí fue, por mediación de Manuel del Arco, donde descubriría lo que le exigiría la profesión de reportera: “No puedes decir a esto no voy, esto no lo hago. Donde te encuentres y vayas tienes que sacar la cámara.”

            Manuel de Arco era un gran defensor de los toros. Conocedor del rechazo que le inspiraba la sangre, encargaría a Juana como trabajo de clase un reportaje completo en el matadero de Barcelona. Aquí, todos los miércoles, sacrificaban a toda clase de animales:

Cuando hacía las fotos en el matadero veía que me miraban raro. El responsable sabía que iba a ir y había preparado al personal diciéndole que iba a ir una chica a hacer fotos. Fue el primer sorprendido cuando vio que iba a mi aire. Me volví medio loca y le dije:   -¿No hay mas cosas? (....) Después de un largo día fotografié todo lo habido y por haber, incluido el museo de los horrores. Hice más de cien fotos.

            En 1959, concluidos con éxito los estudios en la Escuela de Periodismo obtiene su carné de prensa y decide instalarse en la ciudad de Barcelona, pensando, que aquí, las posibilidades de continuar y consolidar su trabajo como reportera gráfica serían mucho mayores que en su ciudad natal y acude, inicialmente, a las amistades que su padre allí tenía en la ciudad. Sin embargo, no pasará mucho tiempo para que se le presente el primer obstáculo que le dificulte el ejercicio de su profesión en la prensa: la saga de fotógrafos Pérez de Rozas. Así es que fueron los reportajes de bodas, el retrato infantil, la fotografía de moda e, incluso, la fotografía industrial sus principales fuentes de ingresos fotográficos: “Hice de todo menos estarme parada. Lo hice todo.”

            En 1962 la gota fría afectó duramente a la Comarca del Vallés, provocando una inusual crecida de caudal de la riera, las consecuentes riadas y la rotura del pantano. Gran parte de la población que vivía cerca del cauce falleció. Juana Biarnés realizó junto a su padre las fotografías del desastre. Se convirtieron así en los dos únicos reporteros gráficos que habían registrado en Terrassa la tragedia in situ : “Hay una casa en la calle donde vivíamos que tenía cuatro telares, quedó destrozada por la fuerza del agua, al igual que la vía del tren que se partió. Fue brutal...”

            En 1962, con motivo de un reportaje sobre un campeonato de motociclismo, Juana viaja a Madrid. Ya de vuelta a Barcelona, en el aeropuerto, conoce a Carlos María Franco, Jefe de Relaciones Públicas del diario Pueblo desde 1961 . Este encuentro fortuito tendrá como resultado su asistencia a la IV Gala de la Seda Española, celebrada en el Palacio Montjuich, con motivo de la edición de 1963 del concurso La Cenicienta: “Mi padre siempre me decía que en la fotografía deportiva, social o en la que fuera siempre había que buscar la foto.” La fortuna y la paciencia posibilitaron que Juana fotografiara el momento justo en que la joven, María Paz Barca, bailando con el Príncipe Alfonso de Borbón, perdió un zapato. Al día siguiente, el director de Pueblo , Emilio Romero , citaba a Juana en Madrid para felicitarla y comentarla que era la primera vez que veía a una “mujer fotógrafo”. Y, asimismo, proponerla que colaborara como freelance en el diario madrileño -“naturalmente sin sueldo fijo”-. Juana Biarnés aceptó : “Como director te daba todas las posibilidades del mundo, pero eso sí siempre había que contrastar la información.”

            Hasta aquel momento ninguna mujer trabajaba como “fotógrafo” en el diario Pueblo :

Al principio fue muy duro. (…) Tenía buenos compañeros, pero a mí me mandaban la purria, los trabajos más intempestivos. Hice de novata y además era mujer. Hacía todo lo que los demás no querían como la llegada de los aviones. Llegaban muy temprano. Era cuando se hacía el cine americano aquí. Siempre había movimiento en el aeropuerto entre las 5 y las 6 de la mañana. Había un telefonista, Sesé, encargado de avisar y buscar a todo el mundo. Cuando me tocaba las llegadas yo le decía: Sesé, por favor despiértame a las 6. Y Sesé me llamaba por teléfono y me despertaba, pero volvía a quedarme dormida. Un día para cerciorarse de que al colgar no volvía a dormirme me pidió que le cantara  ¡El toro enamorado de la luna!  

            El simple hecho de ser mujer le impidió, igualmente, la entrada como fotorreportera en las Cortes: “Cuando me mandaban a las Cortes la policía no me dejaba pasar pese a mi carné de prensa y llevar pantalones. Era el año 1966.” De igual modo, algunos eventos sociales a los que asistía le reportaban comentarios varios por su condición de mujer fotógrafo. Cuenta Juana que en una ocasión en la que tenía que hacer un reportaje sobre una cena de gala en La Casa Pilatos de Sevilla, entre cuyos invitados se encontraban Geraldine Chaplin y Jackie Kennedy, se vistió con un smoking negro de terciopelo. Su aparición fue motivo del siguiente comentario del escritor José María Pemán: “Y de repente irrumpió una mujer vestida de hombre.”

Su etapa en el diario madrileño estuvo plagada, evidentemente, de un sinfín de anécdotas:

El ambiente era precioso. Se respiraba un clima muy bueno, como una pandilla. Había competencia entre nosotros para ver quien publicaba en primera o en el cierre, pero había camaradería. Estábamos muy unidos. Te preguntaban: ¿Qué has hecho? y tú decías: -Ahora lo verás escrito. Cuando estábamos en la calle Narváez había un ascensor al que llamaban Pater Noster. Era una noria que siempre estaba en movimiento, pero muy despacio y sin puertas. Había un compañero que debía dinero a todo el mundo y los que venían a cobrar pasaban por la recepción. Sesé que los veía decía por el Pater Noster: -Sube fulanito-, y el otro salía corriendo. Era como de película.

            Si por algo destaca su trabajo en esta publicación, sin duda alguna, es por su abundancia y variedad: desde la crónica social, pasando por el mundo del espectáculo, la música , el arte, el cine, la cultura, el mundo taurino , la moda y los certámenes de belleza, los sucesos y la actualidad , los deportes...

            El año 1964 fue crucial en la historia del diario Pueblo. Trasladaban su sede a la Calle Huertas, 73 y la venta diaria alcanzaba los 150.000 ejemplares. Asimismo, la actividad de Juana se volvió frenética, llevándola a retratar a sucesos y rostros variopintos: la enigmática Anita Ekberg, el cineasta Orson Welles o el cantante Raphael, entre otros muchos personajes. Además de cubrir la presentación de la moda verano-otoño de Salvador Dalí, el truculento crimen de Villarejo, retratar al actor Mel Ferrer en el rodaje de El Greco... Todo este trabajo, una gota en el océano, formaba parte del más del centenar de reportajes realizados por esta autora aquel año de intenso trabajo, en el que, además, las mujeres obtuvieron un protagonismo destacable.  

            En 1967, cuando España daba la espalda al mundo, Juana Biarnés viajaba hasta Rusia, acompañando al cantante Raphael en su gira. En este país realizaría dos importantes reportajes sobre la ciudad de Moscú: uno, dedicado a la Escuela de ajedrez con niños de tres años, y otro, a la Escuela de danza. Dos años antes, había publicado uno de los reportajes más significativos de toda su carrera: el concierto de los Beatles en Barcelona, uno de los acontecimientos sociales y musicales más importante del momento y con mayor repercusión internacional.

            En 1970 se casa con el periodista Jean Michel Bamberger, corresponsal de radio en España de París Match. Juntos organizaron una vuelta al mundo, que por circunstancias varias se vio obligada a realizar sola. En este particular viaje visitaría entre otros lugares Japón, donde realizó varios reportajes: uno, sobre el mundo de los bonsáis, y otro, sobre las pescadoras de perlas de la Isla de Mikimoto. En Tailandia, retrató las visitas que los supervivientes del río Kwai, explotados por el gobierno, realizaban para los turistas. Allá por donde pasara, Juana aprovechaba para hacer reportajes. 

            La colaboración con Pueblo duraría hasta 1972, apenas dos años antes de la salida de Emilio Romero del diario en 1974, cuando un incidente que vulneró su profesionalidad la lleva a abandonar la publicación, y aceptar la invitación de Luís María Ansón para colaborar: primero,  en Blanco y Negro y, después, en ABC. Por aquel entonces ya se había convertido en el “fotógrafo” personal de Raphael. A partir de este momento trabajaría para las agencias Heliopress, Contifoto o Cosmopress.

            En 1975, descontenta por el rumbo amarillista de la prensa funda, junto a Jean Michel Bamberger, Juan José Santiso, Gustavo Catalán, Víctor Vázquez y Ángel Alcalde, la Agencia Sincro Press. Esta se dedicó, sobre todo, a los reportajes de rodajes cinematográficos en Hollywood. Una novedad arriesgada en aquellos momentos, porque como cuenta la propia Juana Biarnés: “A veces las agencias internacionales llegaban antes que yo.” No obstante, las intoxicación generalizada que caracterizó a la prensa española durante la década de los 80, fueron motivos más que suficientes para que en 1985 abandonara definitivamente el reportaje gráfico.  

            Aurelio Valdeón, Natalia Figueroa , José Luis Navas, Raúl del Pozo son tan sólo algunos de los periodistas con los que trabajaría Juana Biarnés. Los miles de reportajes realizados definen la personalidad intrépida de Juana Biarnés. Una reportera, sin duda, demasiado avanzada para el momento que vivía la prensa española. Su inquietud y valentía, así como su pasión por el periodismo gráfico le llevó a trabajar desde muy temprano fuera de España, lo que le permitió conocer en primera persona la prensa internacional.

            Evidentemente, su manera de actuar y fotografiar no era la habitual entre la mayor parte de los reporteros de la época, que se limitaban a disparar y a marcharse . Igualmente, llamaban la atención los diez centímetros de sus tacones, que llevaba tuviera o no que correr. Juana Biarnés escuchaba y observaba con detalle todo lo que sucedía a su alrededor para componer de forma interesante “la foto”, aquella imagen en la que pudiera leerse algo interesante.

            Tuvo siempre como objetivo captar el elemento más humano del personaje. Afortunada por haber fotografiado a todos los que quiso -The Beatles, Geraldine Chaplin, Jackie Kennedy, Pedro Armendáriz, María Dolores Pradera, Luís Miguel Dominguín, Louis Armstrong, Yul Brynner, Lola Beltrán, la viuda de Pancho Villa, María Félix, Salvador Dalí y su agente, Mafalda Davies, Romy Schneider, George Hamilton...- confiesa que le hubiera gustado fotografiar a Albert Einstein.

            Fue una de las primeras reporteras en fotografiar operaciones a corazón abierto, y, ya vimos, la primera periodista en viajar a Hollywood. E, igualmente, pionera en entrevistar a algunas de las mujeres protagonistas de la revolución mexicana como fue Luz Corral de la Villa, viuda de Pancho Villa y directora de la casa-museo Pancho Villa, mientras se encontraba en México rodando El Zorro: “Buscaba personajes de la historia de México que conociésemos en España. Entonces sólo los corresponsales hacían esto. Nadie con su dinero hacía cosas así.” Juana fotografió los recuerdos allí expuestos y el coche en el que fue asesinado a tiros. En este viaje conoció también a la soldadera Herminia, una mujer de cabellos grisáceos agarrados en una cola y con apenas dientes, condecorada por el gobierno mexicano con la medalla al valor, a la que entrevistó y fotografió por mediación de unos amigos. Cuando estuvo frente a ella le preguntó cual había sido su función en la revolución y si había ido en burro. A lo primero contestó: "Llevar el correo a Pancho Villa. A lo segundo replicó con orgullo: "Nooooo ... a caballo” La retrató vestida con la misma camisa en la que la prendieron la medalla al valor. En México también fotografiaría a María Félix.
            Haciendo un rápido recorrido por parte del enorme material que contiene su archivo, comprobamos que ya fueran retratos, reportajes de actualidad o crónica social su cámara observaba atenta todo lo que pasaba a su alrededor para componer, siempre con luz natural , sugerentes reportajes con escenas llenas con movimiento y narratividad. Colgó las cámaras en 1985 cansada de tanto amarillismo: “(…)Siempre llevé y llevo el corazón de periodista. Tantos años, vivencias, ilusiones, la gente que has conocido. He vivido de una manera muy profunda todo.” El 1 de abril de 2014 recibía la mayor distinción otorgada por la Generalitat de Cataluña: la Cruz de Sant Jordi.

Mónica Carabias Álvaro (Universidad Complutense de Madrid)

3. Juana Biarnés: crónica de una fotógrafa en unmundo deportivo (1950-1963)

Quizás hayas oído de una mujer que en el certamen de la
carrera superó a los veloces hombres. No una habladuría el rumor
 aquel fue, pues los superaba. Y decir, no podrías, si por la gloria
 de sus pies o de su hermosura.
Ovidio. Las Metamorfosis. §559-561

Claro que la sensación del «Día» han sido los pantalones
y el juego de blusas, damiselas, zamarras, que luciera Juanita Bianés,
a razón de dos o tres juegos, «dernier cri», por cada foto impresionante
de su Leica. ¡Unas impresiones, impresionantes!
El Mundo Deportivo, 8 de julio de 1957.

3.1. Los primeros viajes a Barcelona (1950-1953)

            Puede resultar difícil imaginar a comienzos de la década de los cincuenta, en la España del Glorioso Movimiento Nacional y de la Sección Femenina, a una joven de apenas dieciocho años, de 177 cm. de estatura, guapa, rubia, vestida al último grito que marcaba la moda y, sobre todo, con la inteligencia, el desparpajo y el carácter para moverse como pez en el agua entre carreras de atletismo, luchas grecorromanas, vueltas ciclistas, partidos de fútbol, campeonatos de hockey y competiciones de motorismo, scooters y mobylettes. Eso sí, siempre con una cámara de fotos colgada del hombro y un flash de casi dos kilos de peso dispuesta a registrarlo todo, a captar el instante más informativo de cada jornada. A que no se le escapase, en definitiva, lo que ella siempre ha denominado la foto.
            Ser una joven independiente, desenvuelta en el ejercicio de una actividad profesional liberal y presumir de soltería , más que una excentricidad bien desairada era la prueba palpable de que, a comienzos de los cincuenta, la joven Biarnés poco encajaba en los planes que Pilar Primo de Rivera había soñado para cualquier mujer .

            La falta de interés por los estudios, lejos de llevarla hacia los caminos de la vida marital, hizo que se incorporarse precozmente al mundo laboral para ayudar económicamente en casa. “No me gusta estudiar –nos dice– Un día, mi padre, en vista de ello, me puso a trabajar. Se trataba de una fábrica de medias. Aquello me gustaba menos.”   Y es que el carácter soñador e imaginativo de Juana Biarnés hizo que su etapa escolar estuviese marcada por unos patrones poco acordes a los procesos pedagógicos del momento.

Los estudios para mi eran lo más negado del mundo. Fíjate que el profesor que yo tenía venía por las noches a casa a hablar con mi madre. Decía: «Su hija es muy lista. Pero ve una mosca y se va con la mosca. Le distrae todo. Ahora, cuando se trata de hacer el trabajo se pone y lo saca. Pero claro, no es como los demás alumnos. Ella es un caso aparte» .

            Incomprendida en el ámbito académico, y pese a que su madre, remalladora de profesión, le acercase al mundo de la costura, la moda y la cocina, fue realmente la profesión de su padre, Juan Biarnés, quien marcaría -en esos momentos- su futuro laboral: “– Decidí hacer periodismo y estudiar a fondo la fotografía de prensa. –¿Pero por qué la fotografía? –Mi padre era un aficionado a ella y estaba muy considerado en este campo”. Será, precisamente, a través de esta colaboración con su padre cuando empiece a conformar y educar su forma de mirar a través de la cámara fotográfica.

            Juan Biarnés era un reputado fotoperiodista especializado en cubrir acontecimientos deportivos de la zona del Vallés y, entre los medios para los que trabajaba, se encontraba diario El Mundo Deportivo, Vida Deportiva y revistas como Destino. En el laboratorio fotográfico de Juan Biarnés acudía a revelar su amigo y colega Ramón Masats, también natural de Terrassa. Cada vez que su padre recibía la visita de Masats, Juana permanecía atenta a todo lo que sucedía en la sala de revelado y a las conversaciones que se mantenían sobre las fotografías que se iban positivando. Su interés por la fotografía –y por ayudar a su propio padre- era tal que algunos domingos el mismo Masats se llevaba a la joven Juana, de apenas quince años, a realizar fotos a Barcelona.

            Eran los primeros años de la década de los cincuenta. De aquellos domingos fotográficos, impregnados de ciertas tendencias costumbristas y tardopictorialistas propiciadas por el propio Masats, Juana aprendió a usar la cámara y a manejar la luz y las sombras. Y, lo que es más importante, a ser autónoma en las decisiones que afectan al acto de fotografiar. En decidir, por ella misma, qué es lo que ha de quedar dentro y fuera de lo fotografiado.

Mis primeras series, de carácter costumbrista, están hechas con Masats. Luego yo, viajando sola, hacía algunas otras como aquella en la que son protagonistas unos niños jugando al fútbol. Pero hay unas cuantas series que tienen un sello muy marcado de la época Masats . Ramón es de Terrassa y venía a revelar a mi casa. Mi padre y él compartían opiniones y charlaban de fotografía. Entonces fue cuando yo empecé a irme con él para ver lo que hacía. Algunos domingos íbamos a Barcelona. Él iba un poco a su aire pero, de repente, me decía: «Mira. ¿Ves? Aquí hay una sombra, allí unos reflejos…» Yo hacía fotos y luego al revelar mi padre terminaba de enjuiciar el trabajo que había hecho. Me decía por ejemplo: «Mira ese contraluz. Si te hubieras ido un poco más a la derecha...» .

            Uno de los aspectos más destacables de este etapa previa a su trabajo en prensa deportiva será el descubrimiento de la figura humana. Juana Biarnés se sentirá más atraída por las expresiones de la figura humana y los matices de una gestualidad siempre amenazando en su ya no ser que por una exploración de lo geométrico o lo puramente matérico .

De esa época, el elemento humano a mi siempre fue el que más me atrajo. Me gustó siempre más la cara de un abuelo que la raíz de un árbol por más bonita que fuera. Ramón Masats no era tanto de figuras. Era mucho más de sombras. Él ingresó después en el tema humano.

            Esta aproximación al tema humano se llevaría a cabo de una manera intuitiva y casi autodidacta. Más allá de las conversaciones que Ramón Masats pudiera tener sobre los caminos de renovación fotográfica que estaban conformándose al margen de las Agrupaciones y Reales Sociedades Fotográficas, la realidad es que este estos primeros trabajos estaban más enfocados a dominar la cámara fotográfica y el uso de la luz y la sombra. La aproximación al tema humano de estas mismas series, responde más a ciertos aspectos costumbristas y formales comunes al pictorialismo que a un acercamiento a la figura humana al calor de los caminos por los que transitaría la fotografía humanista tras la Segunda Guerra Mundial .

            Esta manera de aproximarse al hecho fotográfico se desarrolló, incluso en estos domingos con Masats, libre de una herencia familiar de tinte academicista -más en cuanto a la concepción de los géneros que a una dimensión formalista- o de la presión pictorialista que pudiera ejercer una vinculación con alguna agrupación fotográfica. La joven Biarnés, ajena también al imaginario humanista cada vez más presente a nivel internacional, fue –por tanto- educando su mirada intuitivamente a través de los ejercicios de carácter formal de Ramón Masats y, en especial, de los ojos de su padre, con la rapidez, agudeza y libertad en el mirar que exige la fotografía deportiva.

            Esta libertad e intuición en el mirar fue consolidándose a medida que la propia Juana iba ayudando a su padre en la cobertura informativa de eventos deportivos de la región del Vallés para el diario El Mundo Deportivo. Una labor como fotógrafa que, pese al hecho de ser mujer, pudo ponerla en práctica gracias al respeto que gozaba su padre entre sus colegas de profesión.

3.2. El instante decisivo: La sima de Avenc de Llest y el matadero de Barcelona

            El punto de inflexión en la carrera de Juana Biarnés llegará a comienzos del año 1953. Será el lunes 5 de enero de este año cuando publique sus dos primeras fotografías en prensa. Será para el diario El Mundo Deportivo y el reportaje hará referencia a un partido de hockey celebrado en Terrassa dentro de la competición del Torneo Internacional del Real Turó de Barcelona donde se enfrentaron el Wacker de Munich y el C.D. Tarrasa . El reportaje aparecerá firmado como «Biarnés, hija». Una lúbrica, todavía, vinculada a la figura paterna pero de gran relevancia para ella. De hecho, será su propio padre quien le inculcaría la costumbre de firmar siempre su trabajo como modo de visibilizar la autoría de sus fotografías.

            Este reconocimiento de su labor como fotógrafa de prensa quedará legitimado por el mismo diario apenas un mes después. En febrero 1953, aún con 17 años de edad, Juana Biarnés publicará su primera fotografía en la portada de El Mundo Deportivo. En este caso, será sobre el campeonato infantil de hockey sobre patines . Un reconocimiento –el de ver una fotografía suya en portada- del que disfrutaría quince veces más durante su vinculación con este diario.

            Entre la publicación de su primera fotografía y su primera portada en El Mundo Deportivo, acontecerá el que será su primer encargo como fotógrafa profesional fuera del medio de comunicación donde trabajaba su padre.  Será, justamente, un encargo que no podrá asumir el propio Juan Biarnés –al tener que cubrir ese mismo día un evento deportivo- lo que brindará la esperada oportunidad a la intrépida Juana. El proyecto en cuestión vendrá de manos de los miembros del Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Delegación del C. M. Barcelonés en Terrassa para realizar el descenso de la sima de Avenc de Llest en la Serra de l´Obac en Sant Llorenç del Munt . Juana, se ofrecerá como fotógrafa profesional al Club Montañés y, finalmente, con el beneplácito de su padre, conseguirá el que sería su primer reportaje remunerado como fotorreportera. Con la cámara al hombro y el flash a la espalda, Juana Bairnés descendió por la gruta con el equipo de espeleólogos en lo que sería el segundo descenso a la sima de Avenc de Llest.

El reportaje fotográfico, que recoge el paisaje kárstico de la cavidad vertical y el pozo terminal de la sima, está acompañado de una serie de retratos de grupo de los más de doce espeleólogos entre los cuales se encuentran, al menos, tres mujeres. La valiente hazaña de Juana Biarnés tendrá como recompensa la publicación de su reportaje fotográfico en el diario Tarrasa Información el 7 de febrero de 1953. Una noticia que tuvo su eco en otros medios de comunicación como La Vanguardia . Los pies de fotos, escritos en el reverso de las fotografías –como era habitual en la práctica fotoperiodística de la época- serán directamente manuscritos por el propio Juan Biarnés:

En la región montañosa de San Lorenzo del Munt fue descubierta una importante sima en cuya profundidad de 65 metros fue hallada una gran sala en la que fue captada esta bella fotografía que nos recuerda las maravillosas grutas de la Cova del Drac de Mallorca .

La importancia de este reportaje fotográfico trascenderá del convencional conjunto de fotografías de grupo y de la colección de imágenes sobre la geomorfología de la caverna. Lo relevante es que Juana Biarnés se planteará, por primera vez de forma autónoma y sin ayuda de su padre, la problemática de obtener un reportaje cuyas fotografías sean altamente informativas en unas condiciones de luz completamente adversas y a 60 metros bajo tierra.

Este descenso a la Sima marcará el espíritu intrépido y aventurero de la mirada de la joven fotógrafa. Tras superar con éxito esta aventura fotográfica, pocas cosas iban a parecerle ya obstáculos insalvables. Lo único que quedaba por resolver era su aprensión a la sangre. Y esto, se resolverá en 1956 cuando, recién matriculada en la Escuela de Periodismo de Barcelona , le encargan un reportaje sobre las actividades del matadero de la ciudad . Este reportaje documenta el protocolo de actuación desde la llegada de los animales al recinto del matadero hasta su despiece final. Asimismo, incluye una serie de fotografías sobre la serie de animales con enfermedades y deformidades que el matadero custodiaba para su estudio en una sala a lo “museo de los horrores”. Un trabajo que despertó tal interés en su momento que, finalmente, muchas de estas fotografías fueron adquiridas por un veterinario por una cantidad nada despreciable para la época.

El reportaje del matadero de Juana Biarnés, tema frecuentemente tratado por la fotografía desde la vanguardia, conecta en algunas fotografías con las atmósferas -de Atget a Brassaï pasando por Eli Lotar (Aux abattoirs de la Villette, 1929)- que tanta atención despertaron en los círculos surrealistas de los años treinta. En el resto de la serie, se advierte una mayor vinculación a una línea de carácter documental. Un tema que en España ha dado ejemplos como la serie de Santos Yubero (Matadero de caballos, 1934) o, ya en los sesenta, la de Gabriel Cualladó (Les Halles, 1962).

3.3. El Mundo Deportivo: la carrera de una mujer imbatible (1953-1961)

Tanto el reportaje de la Sima Avenc del Llest (1953) como el realizado en el matadero en 1956 –recién matriculada en la Escuela de Periodismo- enmarcan el comienzo de una manera de hacer de Juana Biarnés como reportera gráfica que tendrá su eco tanto en su espíritu intrépido como en su mirada libre de prejuicios a la hora de desenvolverse en la prensa deportiva. Su empuje fue imparable. Desde el primer reportaje firmado en El Mundo Deportivo, apenas un mes antes del descenso a la sima, hasta su comienzo en la Escuela de Periodismo, publicaría en este diario cincuenta y ocho reportajes firmados. A lo que hay que sumar otros cuarenta y dos más hasta noviembre de 1961, cuando publicará el que sería su último reportaje firmado en El Mundo Deportivo.

Entre los acontecimientos que cubrirá como reportera gráfica, en su mayoría celebrados en Terrassa o la zona del Vallés, predominarán aquellos relativos al ciclismo (cuarenta y cinco reportajes), al hockey (dieciocho reportajes contando con dos sobre hockey patines y dos sobre hockey campo ), al fútbol (doce reportajes) y los dieciséis reportajes que hacen referencia a carreras de motor entre motorismo, ciclomotores, velomotores y scooters. De forma complementaria, aparecerán firmados por Juana Biarnés fotografías sobre otras citas deportivas como atletismo (tres reportajes ), lucha grecorromana (un reportaje ), balonmano (un reportaje ), natación masculina (dos reportajes ) y acontecimientos como la Vuelta Aérea a Cataluña o la presentación de la “cyclette”.
Será el hockey, en todas sus disciplinas, a través de la afición y vinculación de su padre con este deporte, quien le abra las puertas como reportera en este medio. Esto explica que durante 1953 y 1954 se concentren el mayor número de reportajes sobre este deporte . Una disciplina donde su presencia en la campo de juego, a pesar de ser mujer, estaría más que justificada a través de la especial relación con este deporte que profesaba su propio padre en Terrassa.

            El amor y compromiso por este deporte de Juan Biarnés será reconocido en 1960 cuando sea galardonado por la Federación Catalana de Hockey y, tres años más tarde, cuando reciba de la Federación Española de Patinaje el Trofeo Samaranch . Una vida defendiendo este deporte que en 1964 tendrá como colofón final una Medalla de Bronce de la Real Federación Española de Hockey Hierba:

Medalla de Bronce al repórter gráfico, nuestro querido compañero, Juan Biarnés, de El Mundo Deportivo, especializado en fotografía deportiva, habiendo obtenido premios fotográficos, tomando como motivo el hockey, y siendo gran difusor de este deporte. Nuestra enhorabuena a los galardonados y de modo especial al amigo Biarnés, por las merecidas distinciones de que han sido objeto por el organismo nacional que preside don Pablo Negre Villavecchina .

            El carisma y respeto profesado hacia Juan Biarnés, hizo que el protagonismo de la joven reportera gráfica dentro de los eventos deportivos oscilase entre la aceptación de su actividad profesional bajo el amparo de su padre y los roles al que la mujer se veía abocada en este tipo de eventos deportivos masculinos: la de «señorita guapa» que posa junto al vencedor a modo de trofeo hecho carne. Esta dualidad, a la que se tuvo que enfrentar desde entonces queda reflejada en la primera crónica donde se habla expresamente de su participación en un prueba deportiva. Se trata de una jornada ciclista en Sabadell donde se informa de la tarde de éxitos de Antonio Timoner. La crónica, firmada por Ramón Torres finaliza con el siguiente comentario: “Ramos de flores que entregaron las señoritas María Dolores Salarich y Juanita Biarnés. Ovaciones a Timoner por sus dos brillantes victorias y a Médico por la suya.”

            La relevancia de esta mención a Juana Biarnés, más allá de visibilizar la problemática del papel de la mujer en un ámbito tradicionalmente entendido como de hombres, radica también en que será en esta crónica donde se aludirá a ella con el diminutivo Juanita. Desde la primera aparición de la joven reportera, el diario siempre se referirá a ella como «Bianés, hija» o «Juanita Biarnés». La ausencia de su nombre a favor del apellido paterno y, especialmente, el diminutivo en su nombre de pila son prácticas que en el contexto social de los años cincuenta, trabajarán a favor de una construcción de mujer frágil, infantil y siempre subordinada a la madurez y fortaleza de la masculinidad dominante . No obstante, la forma Juanita -en diminutivo- será usada por ella misma con cierto matiz subversivo a los idearios promovidos por la Pilar Primo de Rivera sobre el rol destinado para la mujer y como medio para problematizar sobre lo que se espera de una mujer guapa y vestida a la moda. Como forma para legitimar que ella, siendo mujer, desde bien pequeña optó por desarrollar una carrera profesional. 

De verdad que el calificativo no puede ser más justo. Miren sino el grabado y observen la muy favorable diferencia a favor de las dos damitas si lo parangonan con los menos feos varones... Con nosotros Ramón Torres y ese compendio de feminidad convertida en reporter gráfica que es Juanita Biarnés —De nada, Juanita.

            En este mundo de hombres donde le tocó desarrollar su carrera profesional, a Biarnés le gustaba presentarse con este diminutivo como recordatorio de que empezó en el mundo de la fotografía siendo apenas una niña . Tal es así, que se conservan copias originales de 1954 donde en el reverso de ya aparecen timbradas con un sello que firma «Juanita Biarnés» . Como contrapunto, preferirá autodenominarse fotógrafo a fotógrafa, ya que ella se consideraba uno más de la profesión y este término suponía un trato de igual a igual . En 1961 su tarjeta personal diría: “Juanita Biarnés. Reportero gráfico deportivo”.

            La búsqueda de un lugar propio en el sector de la prensa deportiva fue algo progresivo,  lleno de altibajos y, cómo no, de contradicciones a la hora de concebir la presencia de una mujer fotógrafa en eventos deportivos masculinos. De lo hostil que podía ser este medio para una mujer ya se lo había advertido en múltiples ocasiones su padre. Pero sus palabras siempre fueron de apoyo para que no se dejara amedrentar ni por nada ni por nadie . Es más, siempre le animó a que exigiese que sus reportajes gráficos aparecieran siempre firmados. 

            Esta lucha por abrirse paso en un entorno tan machista despertó en Juana Biarnés un interés por buscar, en cada noticia, cualquier fisura que cuestionase los modelos establecidos y visibilizase las pequeñas muestras de inclusión de la mujer en el ámbito deportivo masculino. Tal es el caso, por ejemplo, de la fotografía que publica a propósito del I Rallye de Ciclomotores organizado por la Peña Motorista de Barcelona en 1954. En ella aparece la única mujer, de las tres mujeres que formaban parte de un equipo de ciclomotor, que logró acabar y superar con éxito la prueba en su totalidad. Un hecho en el que la propia Juana Biarnés incidirá en el pie de foto: “El equipo del ciclomotor “Rex” en el que figura la única participante femenina, la Sra. Montserrat Barangó de Boy, superó todos los obstáculos de la larga prueba.” Por su parte, y complementando la fotografía, la crónica firmada por F. de S.G. ampliará dicha información advirtiendo el empuje de la mujer en este nuevo tipo de prácticas deportivas .

            Pero lo que supondrá una nueva conquista para ella será el poder desprenderse, finalmente, del rol de «hija de»al amparo de la firma de su padre y pasar a firmar exclusivamente como Juanita Biarnés. Esto sucederá por primera vez en agosto de 1954. El motivo no dejaba espacio para cuestionar este hecho: cubrir como reportera gráfica de El Mundo Deportivo la XXXIV Vuelta Ciclista a Cataluña al servicio del equipo Pirelli. Juana Biarnés se convierte así en la primera mujer en cubrir este evento deportivo.

Me hicieron ir a la casa Pirelli, me tomaron medidas y la empresa que les confeccionaba la ropa a los pilotos me hizo un mono especial para mi sin bragueta, era muy distinto. Me lo hicieron a medida para que pudiera ir cómoda mientras iba haciendo fotos. Además, tenía que llevar colgado un flash que pesaba casi dos kilos, más que la propia cámara.

            La primera crónica fotográfica de la Vuelta a Cataluña, que abarcaba ocho días de viaje, daría como resultado la publicación de un extenso reportaje gráfico de ocho fotografías bajo la firma Juanita Biarnés “como repórter gráfico” . En la penúltima de ellas, aparecerá –por primera vez en prensa- una fotografía de Juana Biarnés en el ejercicio de su profesión: “En Olesa de Montserrat, el público se arremolina alrededor del «jeep» Pirelli, pidiendo al señor Orenga, prospectos e historietas Cinzano. Costa también es fotógrafo y disparó la máquina en el momento en que Juanita Biarnés estaba fotografiando al grupo” .

            Asimismo, con la última foto del reportaje el diario El Mundo Deportivo justificaría –si es que así fuese necesario hacerlo-  la presencia de Juanita Biarnés como reportera en la Vuelta Ciclista a Cataluña. Se trata de una fotografía familiar donde queda de relieve la vinculación de la familia Biarnés con la prensa deportiva a través de su padre Juan Biarnés -y con el ciclismo catalán a través de José Biarnés, hermano del mismo-  además del apoyo de redes vinculadas a altas instituciones: “En Tarrasa hubo foto familiar, Juanita Biarnés retrata a su padre, gran colaborador de la Vuelta, a su mamá y hermanita, que están junto a doña Joaquina Carceller, dueña del «Hostal del Fum» y hermana del ex ministro” .

            Incidiendo en esta misma idea, la crónica del reportaje también volverá a remarcar esta vinculación familiar al paso de la Vuelta a Cataluña por Terrassa: “Juan Biarnés recibe a su hija. Nos la dejó para las fotos de la salida de Barcelona y la hemos raptado por 8 días. Pero ella está contenta. Se despide de su señora madre que le ha llevado más ropa y de su hermanita.”

            En línea con la costumbre de la época dar noticia de los entresijos que esconde la elaboración de una crónica periodística, el relato de estos ocho días de viaje, firmado por Ramón Torres, se hará eco de varias anécdotas protagonizadas por la joven repórter que explicitan ya su carácter abierto, sociable y vivaz. Un hecho que, en relación a la extensión de la crónica escrita, hace que la figura de Juana Biarnés adquiera una presencia realmente significativa en el total del relato.

La chica de nuestro fotógrafo Biarnés, primera fémina que hace fotografías para la Vuelta a Cataluña, se ha impresionado fuertemente con la música de la Corte de Faraón. Torné junior lo mismo. No la conocían y han hecho un gasto tremendo. […]  Yo estaba hablando en el Hotel Europa con el presidente del Club Ciclista Granollers, Juan Vilanova, y ha venido Juanita Biarnés con un billete de 100 pesetas en la mano. – Mire, allí, en la calle, hay un señor de edad que nos ha hecho repetir tres veces «La Corte del Faraón» y me ha dado cien pesetas.

            A tenor por la texto periodístico, y más allá de ir con la Leica en mano, Juana Biarnés también participará en el reparto de publicidad de la marca patrocinadora desde el jeep oficial de la Vuelta . Una crónica llena de anécdotas entre las cuales –tal y como explicita el mismo redactor- se encuentra la mera presencia de una mujer en el equipo de reporteros gráficos. Hecho que se califica como novedad pero, también, como una simple atracción.

Andrés Costa recogió con agrado mi idea de sorprender a Juanita Biarnés -buena novedad y gran atracción de este viaje- con otra máquina mientras ella tiraba fotos. Espero que el amigo Meléndez no me escamoteara esta foto histórica. Primera fémina que da el ejemplo colaborando en la propaganda fotográfica de la Vuelta a Cataluña.     

            La marcha junto al equipo Pirelli tendrá como resultado ocho reportajes gráficos más haciendo un total de treinta y siete fotografías las que serán publicadas por El Mundo Deportivo sobre las distintas etapas volantes de la Vuelta a Cataluña. En su crónica, Ramón Torres pondrá varias veces de manifiesto el gusto de la joven fotorreportera por la música y el baile: “Por la plaza del mercado de Vilasar, Juanita Biarnés iba dando cuerda a «La Corte del Faraón»…Y ha ocurrido un caso chocante. Las vendedoras de frutas y verduras al aire libre han abandonado sus puestos de venta y se han puesto a bailar  –Volvemos a nuestra juventud– decían...!”

            El siguiente gran acontecimiento relativo al ciclismo que cubrirá la joven Juana Biarnés será la Vuelta a España en abril de 1955. Una vez más, la figura de Juan Biarnés será la llave para que Juana sea de nuevo, partícipe de este importante evento deportivo: “La Vuelta a España tiene buena garantía en Tarrasa. Nuestro corresponsal repórter gráfico, Juan Biarnés, es nuestro enlace representante.  Cuando llegamos a Terrasa ya nos esperaba en unión de su hija Juanita, en la gran sala de espera del Ayuntamiento” .

            De las cuatro fotografías de la crónica, dos de ellas están firmadas por Juanita Biarnés y las otras dos por Juanito Bert. De estas últimas, en una de ellas aparece Juana Biarnés, con falda por debajo de las rodillas y un suéter, en el salón de fiestas del Hotel Europa Granollers junto a Manuel Ramos y Ramón Torres entre otros. Como hiciera en la XXXIV Vuelta Ciclista a Cataluña, Torres será el encargado de cubrir esta etapa de la Vuelta Ciclista a España. Aquí, volverá a repetir la fórmula ya empleada un año antes al comentar que Juana Biarnés fue raptada de las manos de su padre por el equipo de periodistas de El Mundo Deportivo. Un viaje en solitario hacia un mundo de hombres, que, como corresponde a los buenos usos y costumbres que se espera de una mujer de los cincuenta, se lleva a cabo con la correspondiente conformidad y autorización paterna: “Raptamos de nuevo a la hija de Juan Bairnés, con la conformidad y confianza de su padre… Sube al jeep codo a codo con [Juanito] Bert… Dejan las dos máquinas fotográficas aparte y confraternizan… Manuel Ramos no pone muy buena cara. Hasta Tarrasa había viajado muy cómodo” .

            Pero la gran oportunidad en el ámbito del ciclismo llegará en julio de 1958 cuando sea elegida como enviada especial para el Tour de Francia. Su misión será cubrir las etapas que transcurrían en las estribaciones de los Pirineos. Junto con J. Castro Cheser, se dirigirá a la zona de Aix-Les Termes y a Toulouse a la espera de encontrarse también con Ramón Torres, enviado especial de El Mundo Deportivo para cubrir los más de cuatro mil kilómetros del tour francés: “En esta peregrinación que realizamos junto a Juanita Biarnés, la repórter gráfica que acompaña nuestra expedición.

            En esta primera crónica, que informará de las opiniones de los directivos de los principales equipos participantes, se publicarán nueve fotografías. Al día siguiente, las fotografías publicadas por Juana Biarnés informarán con el siguiente pie de foto: La familia de Bicardí escucha satisfecha las palabras de M. Puig, elogiando la actuación de su hijo, por carreteras francesas. Dos reportajes que se convertirán en los primeros realizados en España por una mujer como enviada especial de un diario al Tour de Francia

            El conjunto de fotografías no incluye ninguna imagen de los ciclistas compitiendo en las etapas. Quizás, sea debido a las dificultades de acceder a la zona de prensa custodiada por la organización del Tour. Aunque el relato de Torres y Castro Cheser no dicen nada al respecto, años después Juana declararía que de las pocas dificultades que ha tenido que enfrentarse en su práctica profesional estaría su experiencia en la Vuelta Ciclista a Francia: “-¿Disgustos? -También. Cuando fui a la Vuelta a Francia y me dijeron que la carrera no podía ser seguida por una señorita. A pesar de todo burlé la vigilancia y seguí trabajando”.

            Aunque no hay comentarios al respecto en la crónica de 1955, esta sí incluye más anécdotas sobre Juana Biarnés. Un repertorio de acontecidos donde, de nuevo, se pone de relieve cómo la joven fotógrafa tenía encandilados a todos aquellos que tenían la oportunidad de charlar con ella. Es, por ejemplo, el caso del ciclista Gabriel Company: “en la mesa durante la cena, el joven mallorquín está alegre como unas castañuelas y bromea con Juanita Biarnés.

            La experiencia en este tipo de acontecimientos deportivos le brindará, nuevamente, la oportunidad de participar en la cobertura gráfica de la XXXV Vuelta Ciclista bajo el equipo volante Pirelli . Una experiencia que le llevará, durante la última semana de agosto , a seguir en el jeep oficial las principales localidades catalanas. Entre lo más destacado de estas crónicas se encuentra la mención al total compromiso de Juana Biarnés por su trabajo. En este sentido, Ramón Torres pondrá de relieve que, pese a estar enferma, Juana Biarnés seguirá en el jeep del equipo volante Pirelli para cumplir con su responsabilidades como enviada especial:

Juanita Biarnés se puso un poco enferma en Lérida y Francisco Solé, representante de la organización y, en consecuencia, jefe del jeep Pirelli se conmovió. Bromeando o no, Hernández, conductor de vehículo me dijo que yo tenía «el corazón de piedra» al pretender que desde Lérida. Y después de 300 kilómetros con muchas paradas, continuáramos en plena noche hacia el «coll» de Lilla y Valss. Vi, además, en la muchacha, fotógrafo de Tarrasa, un color demasiado pálido.

            Este tesón por conseguir el mejor reportaje es puesto, igualmente, de manifiesto por sus propios compañeros de profesión en sus crónicas. Nada parecía amedrentar a Juana Biarnés a la hora de conseguir la mejor de las fotografías. Ni el hecho de ser mujer ni  las propias dificultades de la misma práctica fotoperiodística. Ejemplo de ello será el titular “La honrilla de Juanita Biarnés” con el que su compañero Ramón Torres abrirá la crónica de la Vuelta a Cataluña en septiembre de 1955. El pie de foto ya resume el compromiso de la joven fotógrafa por su trabajo:

Juanita Biarnés tiene amor propio. Le falló una foto en el salón de actos del Ayuntamiento de Lérida y, al paso de la Vuelta a Cataluña por la ciudad del Segre, pudo reunir a don Laureano Torres, teniente de alcalde delegado de deportes — que aparece a la izquierda — y a su secretario, señor Peroy, con el líder de la Vuelta, Gómez Moral. Nuestra muchacha se ha rehabilitado plenamente, demostrando mucha «honrilla» periodística.

            Por si fuera poco, el encabezado de la crónica seguirá insistiendo en que faltarían palabras para explicar el talante profesional de Juana Biarnés:

Con el pie de grabado que ponemos a la foto de Gómez Moral y autoridades leridanas, habría suficiente para dar una idea al lector «del puntillo» que tiene nuestra joven fotógrafa Juanita Biarnés para no vivir con el peso clavado de una falta (unas fotos que tiró en la sala del Ayuntamiento de Lérida que no le salieron bien y, por tanto, no pudieron ver la luz en nuestro diario). Bastaría, como digo, dicho pie, pero ya que ella ha cumplido, he aprovechado la ocasión de hacerle un breve reportaje después de la correspondiente felicitación de mi parte.

            Una felicitación y reportaje que convertirá la crónica del día sobre la vuelta ciclista en relato centrado exclusivamente en su joven compañera de profesión. Un texto que, aunque sigue recalcando la admiración y respeto de todos los que han compartido con ella esta Vuelta a Cataluña, mantiene esa constante tensión entre la convencida inclusión y la tolerada aceptación –a modo de entretenimiento pasajero- de una mujer en un mundo exclusivamente de hombres. La última pregunta del periodista se moverá, como la primera de ellas, en esta sutil ambivalencia.

– ¿Te has divertido en la Vuelta a Cataluña? – Mucho  –¿Qué fue para ti lo mejor de la Vuelta? – La salida de Sabadell. Los más viejos seguidores de la prueba decían que nunca habían visto una cosa igual. – Y de corredores, ¿qué te pareció? – Gómez Moral, un buen vencedor y un muchacho muy fino y atento. Bahamontes me pareció el más fuerte y Esmatges el más desgraciado. – ¿Y el más completo físicamente? – Botella y Bertrán. –¿Revelaciones? – Pacheco, que ganó la etapa reina; Chacón, que puede ser un vencedor el año próximo y el madrileño Hernán, en la montaña. – Gracias. –¿No me pregunta nada más? –¿Qué quieres que te pregunte? – Confirmaciones. – Tú misma. – Giménez Quílez y Moreno me parecieron de la talla de Gómez Moral y Company. Loroño terminó muy fuerte y Galdeano muy combativo. Otra confirmación: Capó, como buen director. – ¿Te gusta el ciclismo? – Me apasiona  – Pues a ver si fundas un club femenino. Y vosotras ponéis orden .

            La experiencia con el equipo volante Pirelli en la Vuelta a Cataluña así como su participación en el Tour de Francia, impulsará la carrera de Juana Biarnés en eventos deportivos vinculados al ciclismo como carreras homenaje y de Fiestas Mayores , torneos organizados por marcas comerciales , el Campeonato de España de Fondo Carretera para Amateurs , el Cinturón de Cataluña , la Vuelta a Levante o el Campeonato de Cataluña de Montaña para amateurs .

            No obstante, la vinculación de Juana Biarnés con el ciclismo cobrará un matiz especial tras el fallecimiento de su tío paterno y la creación en 1958 del I Trofeo José Biarnés para amateurs organizado por A.C. Marina “instituido en memoria del que fue un gran deportista y entusiasta de este deporte… y hermano de nuestro corresponsal de Tarrasa” . Un Trofeo que reunirá, de nuevo, a padre e hija en el ejercicio profesional para cubrir fotográficamente una cita deportiva donde, justamente, ellos mismos formarán parte de la noticia .

            Este vínculo al mundo de las dos ruedas, también verá frutos en una serie de reportajes sobre carreras de motorismo, ciclomotores, vespas y mobylettes. Juana Biarnés se adscribirá a las nuevas disciplinas del motor. En 1954 cubrirá el I Rallye de ciclomotores y en 1955 la Carrera Tras Moto de Valls –Trofeo Pirelli . Otras citas importantes que contarán con su presencia como reportera gráfica serán la primera gran competición en Montjuic para velomotores , trofeos como el «José María Valón» y el  I Trofeo «Derbi» de la VI Vuelta Motorista al Vallés , el V Campeonato Nacional de Motorismo de Regularidad , la X Prueba de Santa Cruz de Olorde o el Festival de «Vespa Club» en el Hospital de San Juan de Dios .

            No obstante, uno de los deportes que más visibilidad le otorgarán en su carrera en la prensa deportiva será el fútbol. El primer reportaje sobre un acontecimiento futbolístico en El Mundo Deportivo será en octubre de 1954 cuando firma, como redactora y como fotoperiodista, su primer reportaje: “Murillo, la nueva ficha del Tarrasa espera poder alinearse frente al Levante” .
            El reportaje alude a un partido celebrado unos días antes en el que se disputaba un Terrasa-Sabadell: “El pasado martes Fiesta de la Raza los aficionados tarrasenses se trasladaron en masa a la Creu Alta para presenciar el encuentro de máxima rivalidad vallesana entre egarenses y sabadellenses” . Por su parte, la fotografía muestra a “Murillo, el nuevo delantero del Tarrasa, entrenándose en el campo vallesano, y que debutará hoy en el equipo” . Estos reportajes ponen de manifiesto que el afán por informar de la joven Juana Biarnés trascendía de la fotografía y de su pie de foto para abordar toda la crónica escrita. Un hecho que se repetirá en más ocasiones hasta el punto de cubrir partidos del Terrassa sin que lleven fotografía alguna que acompañe su propio texto .

            Esta profesionalidad y tesón a la hora de cubrir la noticia hará que en septiembre de 1955 publique en la portada de El Mundo Deportivo su primer reportaje futbolístico sobre un partido de segunda división: el encuentro Tarrasa-Baracaldo . Algo que, por otro lado, pudo abrirle paso a la colaboración como freelance  en otros medios gráficos vinculados a El Mundo Deportivo -y más centrados en la actualidad futbolística- como es la revista deportiva Club, de periodicidad semanal. Una relación profesional que queda legitimada con la reproducción de su propio nombreen los anuncios publicitarios de la propia revista, donde en su reclamo comercial aparece, entre veinte nombres de colaboradores más, el de Juanita Biarnés.

            Al igual que le pasó en el Tour de Francia, Juana Biarnés ha de hacer frente a las hostilidades que recibe en cada jornada futbolística por su condición de mujer “fotógrafo”. Cuando permanecía junto a su padre Juan Biarnés o entrevistaba a los jugadores fuera del campo o en los entrenamientos los ánimos solían estar calmados . En otras, cuando en el desarrollo de partido se situaban cada uno en una portería, la jornada se complicaba. Ejemplo de este tipo de sucesos es un partido donde el árbitro paró el encuentro al ver que una mujer estaba haciendo fotografías en la zona de prensa a pie de campo. Pese a mostrar las acreditaciones oportunas, finalmente tuvo que entregar los carretes y sus fotografías no pudieron publicarse .

            Pese a todo, su primera portada con un reportaje futbolístico verá la luz en septiembre de 1955 con “Un comprometedor Sabadell-Osasuna” a la que seguirá, casi un año después, otra a propósito de una jornada intensa para la región: En Gerona el Sabadell y en Tarrasa el Santander donde el pie de foto hablará de capacidad de Juana Biarnés para congelar en el tiempo movimientos inverosímiles de los jugadores en plena acción: “Gracia, en posición inverosímil, se dispone a rematar a puerta” .

            La última portada sobre fútbol para El Mundo Deportivo será en junio de 1958. A pesar de las impactantes fotografías de Juana Biarnés, pocos fueron los reportajes sobre eventos futbolísticos a partir de entonces. Tan solo dos más aparecen firmados por su nombre. El primero será publicado por el diario en 1959 y, el segundo de ellos, será una entrevista realizada por José M. Miedes a don Alejandro Higelmo en noviembre de 1961 en Madrid a propósito de la Copa de Ciudades en Feria .

            Este segundo reportaje será, por otra parte, el último documentado con su firma en El Mundo Deportivo . En la crónica de Miedes se hará, casualmente, una mención al modo de hacer de Juana Biarnés. Unas palabras que informan de una de las características más destacadas de la joven fotorreportera: moverse de un lado para otro, rápida pero sin llamar mucho la atención, para encontrar el mejor ángulo posible desde el cual sacar la mejor foto, la más informativa, «la foto»: “Nuestra dinámica fotógrafo Juanita Biarnés, brindó la ocasión de grafiar el momento de la charla” .

            Días antes de este reportaje, Juana Biarnés viajaría para cubrir los II Seis Días de Madrid. Un evento donde acudieron más de trescientos mil espectadores. Entre sus grandes atracciones se encontraba la presentación de la «cyclette».

Esta bicicleta casera, es de una utilidad extraordinaria para ejercicios físicos, entrenamientos para perder grasas y mejoramiento de línea, siendo imprescindible para recuperación física, post-parados y especialmente para los que sufren de parálisis infantil. Es una creación italiana de Teodoro Garnielli y Cía. de Milán; la dioperados y especialmente para los que sufren de parálisis infantil, don Noé Tena, quien en sus Galerías del Hogar Moderno, calle Córcega, 300, de nuestra ciudad, ofrece la «Cyclette» para que pueda ser examinada y probada a plena satisfacción. En los II Seis Días de Madrid, dio un paso en firme. En una  palabra «Cyclette» ha triunfado en su presentación, en un marco maravilloso cual fue el Palacio de los Deportes de Madrid durante las finidas y famosas jornadas de los Seis Días

            Será, justamente, a raíz de esta presentación donde Juana Biarnés será entrevistada por los reporteros de Pueblo. Fascinados por su presencia y talante, le hicieron su primera entrevista como personaje de interés público. De este modo, será en su edición vespertina del 9 de noviembre de 1961 cuando aparezca la primera referencia sobre Juanita Biarnés en el diario Pueblo. Se trata de una entrevista donde, ya desde el titular, se la presenta como una de las mayores promesas del reporterismo gráfico deportivo español . La entrevista, que supone la primera declaración biográfica de la propia Biarnés, repasa sus comienzos en la prensa deportiva así como de las condiciones salariales del profesional del fotoperiodismo.

Les presentamos a Juanita Biarnés. Aunque cueste trabajo creerlo, es uno de los mejores reporteros gráficos que tiene España. Los barceloneses contemplan su trabajo todos los días que hay fútbol . Ella se ha especializado en fotografía deportiva. -¿Te gusta el fútbol? – Lo tengo que ver todos los domingos, pero me acobarda. –¿Cuánto ganas ahora? Depende, de diez mil a quince mil pesetas ypese a que recibe ingresos extras por fotografías del rodaje de las películas y de los desfiles de moda. -¿En qué te gastas el dinero? –En vestidos, chucherías y material fotográfico  -¿El amor? –Más tarde, ahora no es compatible. -¿Si algún día tuvieras que dejar tu trabajo? – No sería nadie. No podría vivir .

            El año 1961 supuso, además del primer contacto de Juana Bairnés con diario Pueblo, la consolidación de su colaboración con el diario Vida Deportiva . Diario donde ya colaboraba su padre y que, junto a El Mundo Deportivo, era una de las cabeceras más importantes de Barcelona especializada en deporte.

            No obstante, y pese a que su carrera en la prensa deportiva parecía ya en 1962 algo incuestionable, dos acontecimientos darán un giro a su carrera provocando un inesperado desenlace.

3.4. El «sprint» hacia diario Pueblo: 1961-1963

            El comienzo de la década de los sesenta vendrá marcado por un aumento de las visitas a Madrid para cubrir distintas citas deportivas y realizar diversos reportajes como freelance. Tal es así que, tras su primera entrevista en diario Pueblo en 1961, Juana Biarnés volverá a ser protagonista del diario vespertino con una breve nota, publicada en marzo de 1962, donde quedará constatada su presencia como fotógrafa en la capital:

Juanita Biarnés, aparte de ser una de las pocas mujeres fotógrafos que actúan en Madrid, es una excelente bailarina de “twist”. Esto lo demuestra muy a menudo en una conocida “boite” que, por cierto, entrega una botella de champaña al campeón .

            Una reseña, por otro lado, que ya pone de manifiesto el carácter rebelde de la joven Juana, su incipiente red de contactos en el mundo de la noche y su gran su interés por la música, el baile y los nuevos ritmos. Sin duda, algo que sabría aprovechar años después a la hora de realizar y proponer reportajes en de diario Pueblo.

            En septiembre de ese mismo año, un trágico acontecimiento, que vivirá en primera persona, volverá a poner de relieve el coraje y la valentía de Juana Biarnés a la hora de realizar reportajes y llegar hasta el fondo de la noticia. En septiembre de 1962 la comarca del Vallés se verá azotada por una fuerte riada que arrasará, entre otras localidades, Terrassa. Juana Biarnés, que se encontraba en ese momento en su ciudad natal,  realizará junto a su padre un extenso reportaje fotográfico sobre las devastadoras consecuencias de las lluvias torrenciales. Las fotografías fueron publicadas inmediatamente en el semanario nacional de sucesos y actualidades Por Qué y  supusieron para Juana todo un éxito periodístico.

            Sin duda, a finales de 1962 el nombre de Juana Biarnés empezaba ya sonaren determinados ambientes periodísticos. Tal es así que, tras un encuentro fortuito en el aeropuerto con Carlos María Franco , Relaciones Públicas del diario Pueblo, conseguirá que la cabecera cuente con ella para colaboraciones puntuales.

            Aunque la relación de Juana Biarnés con este diario sea anecdótica hasta otoño de 1963, contribuyó a que su nombre fuese cada vez más conocido entre los compañeros de la redacción de Madrid. Es más, bajo el paraguas de este diario, Juana Biarnés cubrirá en octubre de 1963 la Gala de la Seda que tuvo lugar en el Palacio de Montjuich. Sus fotografías, para sorpresa de todos, aparecerán publicadas en la portada de la edición nacional de Pueblo bajo el titular El príncipe y la Cenicienta . El reportaje, que le valdrá las felicitaciones de Emilio Romero, director del diario, le dará la oportunidad de colaborar de forma continuada en la redacción central de Pueblo. De este modo, Juana Biarnés dejará Barcelona en octubre de 1963 y se convertirá, durante casi diez años, en la única mujer fotógrafo que trabajará en diario Pueblo.

            La joven Juana encontró en Emilio Romero y en diario Pueblo una razón de peso para enamorarse de un nuevo modo de hacer y entender la fotografía de prensa. Su vinculación con el mundo del deporte estaba llegando a su fin. Eso sí, en la meta le esperarían vítores, aplausos y laureles.

            El 1 de junio de 1964, estando ya instalada en Madrid y trabajando como parte del equipo de diario Pueblo, la Agrupación Sindical de Redactores Gráficos de Prensa organizaba la ceremonia de entrega de los Premios 1963 al Mérito en la Información Gráfica. Entre los galardonados se encontraba Juanita Biarnés, quien recibiría de manos del Secretario General de Sindicatos el Trofeo del Vicepresidente del Gobierno por su labor en El Mundo Deportivo .

            Pese a ser premiada por su larga trayectoria en prensa deportiva, cuya labor abarcaba el diario El Mundo Deportivo y la revista semanal Club –dependiente de El Mundo Deportivo- y Vida Deportiva, en su llegada a diario Pueblo la información deportiva que cubrirá será prácticamente mínima en aras de asumir, en su inmensa diversidad temática, reportajes gráficos sobre sociedad, celebridades, música, moda y belleza.  La novedad en Madrid, no obstante, serán los toros. Sin embargo, en sus primeros años en Pueblo los eventos deportivos, y especialmente los referidos al fútbol, serán cubiertos en su mayoría por Raúl Cancio.

            A pesar de su larga experiencia en encuentros futbolísticos, no será hasta marzo de 1965 cuando Juanita Biarnés, como reportero gráfico de Pueblo, cubra un partido de fútbol en la zona reservada para los reporteros gráficos a pie de campo. Lo hará junto a Raúl Cancio, el habitual de este tipo de informaciones en Pueblo. El partido en cuestión será el derbi entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid . El reportaje, además de contar con dos fotografías en portada, será ampliamente desarrollado en Pueblo-Extra , donde también copará su portada.

            Lo que más llamará la atención de este reportaje será una fotografía donde la propia Biarnés es la protagonista. La reportero gráfico aparece ataviada con chaqueta y falda a la altura de la rodilla mientras observa atentamente el desarrollo del partido junto a una de las porterías del campo. Junto a ella, aparecen otros dos reporteros gráficos que preparan sus cámaras y objetivos. La lectura de esta fotografía quedará totalmente determinada por el pie de foto de Pueblo escrito por Rafael Marichalar, quien firma la crónica: “La baja de Amancio constituyó una nota destacada en el Madrid-Atlético. Otra nota de color fue la que puso nuestra compañera Juanita Biarnés, quien hizo su debut como fotógrafo de prensa deportiva .

            La apreciación “hizo su debut” no deja de resultar sospechosa teniendo en cuenta que en 1965 Juanita Biarnés llevaba más de diez años a sus espaldas de experiencia como reportero gráfico, fundamentalmente en prensa deportiva. Además de este desliz en su trayectoria profesional, lo destacable es que su presencia en el estadio sea considerada  “una nota de color”. Algo que saca a relucir una manera de pensar, si no directamente de la dirección de Pueblo sí de algunos periodistas que allí trabajaban, de considerar el fútbol un tipo de información propia de reporteros hombres .

            Aunque Juana Biarnés no tenía ya nada que demostrar al respecto, bien es cierto que, como recién llegada,  las informaciones deportivas que le tocó cubrir se centraron más en lo que ocurre fuera del propio campo: ruedas de prensa, entrevistas en despachos de directivos, jornadas de entrenamiento, etc .

            La información taurina, por otra parte, quedó reducida a reportajes gráficos sobre el público asistente. Entre otras cosas, porque los toros se habían convertido en todo un evento social donde todas las celebridades se dejaban ver. Una galería de retratos, en su mayoría femeninos, que muestran rostros de asombro y temor ante la crudeza del espectáculo de sangre y arena de la plaza.

            Aquí, en diario Pueblo, todo parecía indicar que su carrera como fotoperiodista tomaría un rumbo bien distinto a su trayectoria en el ámbito deportivo. Los eventos deportivos que cubrirá serán escasos y serán tratados buscando siempre un matiz de crónica social que poco tendrá que ver con la información puramente deportiva. Ya en sea la fiesta taurina como en las carreras de hípica, su mirada permanecerá siempre más atenta a lo que ocurre entre las gradas, a los entresijos del público asistente que al acontecimiento estrictamente deportivo.

            Juana Biarnés, que llegó a diario Pueblo con una amplia experiencia en prensa deportiva a sus espaldas y, nada más llegar, fue premiada, justamente, con uno de los máximos reconocimientos posibles como fotógrafa deportiva, dejará de lado el mundo del deporte para adentrarse en nuevos temas y reportajes. Quizás, como ella misma recuerda , sentía que en el deporte ya había cerrado una etapa. Cansada de cubrir eventos deportivos, Madrid se presentaba como una fuente inagotable de nuevos temas que esperaban ser fotografiados por su cámara. Por otra parte, Emilio Romero, que rápidamente supo ver en Juana Biarnés todo su coraje, tesón y profesionalidad, apostó por ella como una pieza clave en sus planes de convertir diario Pueblo en la cabecera de referencia para toda una nueva generación de jóvenes españoles. A partir de 1963 a Juana Biarnés le esperaría, en este nuevo contexto, una prometedora carrera como fotorreportera donde ya escasa cabida tendría el mundo del deporte tal y como antes lo había conocido.

Francisco García Ramos

4. Conclusiones

            A estas alturas, en el contexto de la fotografía española, resulta imprescindible reivindicar la figura de Juana Biarnés como creadora de imágenes. El interés de este estudio, dividido en dos partes, ha sido presentar en primer lugar y bajo el título Ser visibles no es ninguna alucinación, la singular personalidad de esta pionera del fotoperiodismo español, que decidió convertir la fotografía en su vida, y que tuvo siempre como único objetivo: captar el elemento más humano el personaje. La cámara atenta de Juana Biarnés logró transformar el acto de fotografiar en un acontecimiento capital e influyente a lo largo de casi cuatro décadas, y es por esto que su figura se constituya como una parada obligada en el estudio de la fotografía española contemporánea.

            Y, en segundo lugar, bajo el títuloJuana Biarnés: crónica de una fotógrafa en un mundo deportivo (1950-1963), se ha expuesto y analizado con profundidad el marco espacial y cronológico, así como los pormenores, de los comienzos de su actividad profesional como fotorreportera en el diario El Mundo Deportivo hasta su entrada en diario Pueblo en 1963, justo un año antes de recibir elPremio al Mérito en la Información Gráfica por su labor como fotógrafa en la prensa deportiva.

            Juana Biarnés desempeñó su profesión de fotorreportera con valentía y corazón. Asumiendo con audacia el riesgo derivado de la misma, y situándose como testigo de excepción de algunos de los acontecimientos más importantes sociales, culturales y políticos producidos a lo largo de las décadas 60 y 70.

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